¡A FUMAR A LA PUTA CALLE, CERDO! …¡TE REFORMARÉ!

                                         

                                           GRAN CANARIA EN SU ENCRUCIJADA (y LXXXX -90-)

                                         ¡A FUMAR A LA PUTA CALLE, CERDO! ¡TE REFORMARÉ!

La reforma de la ley antitabaco está ya en tramitación en el Parlamento español. Es un proyecto de ley que viene a recortar aún más los derechos del individuo, en este caso los del fumador, un colectivo que en España representa ni más ni menos que el cincuenta por cincuenta por ciento, aproximadamente, del censo electoral. A continuación mi comentario sobre la reforma.

Esta reforma de la ley antitabaco es un gran despropósito, uno más de los despropósitos en que una y otra vez incurren los señores que nos gobiernan, quienes, despacio pero sin pausa, recortan nuestras libertades y nos convierten de forma subrepticia en masa borreguil y sumisa que sólo tiene la posibilidad de opinar una vez cada cuatro años. Digo esto porque, según parece, nadie de los que están en las alturas decidiendo sobre asuntos tan cercanos al ciudadano como es el consumo de tabaco toma en consideración que en una democracia occidental el individuo mayor de edad es libre de tomar sus propias decisiones en lo que respecta a su persona, siempre y cuando no interfiera en las libertades del vecino ni tales decisiones vayan contra el orden establecido dentro de nuestro Estado de Derecho y formación religiosa. La puesta en marcha de la reforma de esta Ley hacia más intransigencia contra el fumador tendrá duras consecuencias, a mi criterio, algunas de las cuales cito en los apartados que siguen:

a) LIBERTAD DEL INDIVIDUO: esta reforma de la ley antitabaco, que se supone sustituirá a la que está en vigor desde el año 2006, hace caso omiso de la libertad del individuo para elegir sus adicciones legales y su potestad como persona libre de fumar o dejar de fumar cuando le plazca. Nunca debe un gobierno democrático inmiscuirse, por la vía del ordeno y mando y en plan paternalista, en asuntos personales propios del individuo cuando es mayor de edad y disfruta de plenas facultades mentales, ya que sólo él tiene potestad para escoger sus hábitos o costumbres, siempre y cuando dichos hábitos no vayan en contradicción del derecho de otras personas o del propio Estado de Derecho. Fumar es lícito en España y el Estado recauda cuantiosas sumas de dinero de la industria del tabaco por la vía de impuestos; por tanto, si el objetivo del Gobierno es prohibir el consumo de tabaco sólo tiene que promulgar una Ley en consonancia y así pasará el hábito de fumar de ser un placer a ser un acto delictivo, poniendo punto y final a la caza de brujas contra los fumadores.

b) BARES Y RESTAURANTES: La ley anti-tabaco que está en vigor ya contempla que los bares y restaurantes, especialmente, tienen que tener dependencias separadas para fumadores y no fumadores y, también, pueden ser sólo para fumadores o no fumadores. El adaptarse a esta Ley que entró en vigor en el año 2006 ya significó una importante inversión para aquellos locales que optaron por los dos conceptos, es decir, zona de fumadores y no fumadores delimitadas adecuadamente por separaciones físicas. Ahora, cuando entre en vigor esta reforma de la ley antitabaco, los propietarios de bares, restaurantes y demás locales relacionados con el ocio se encontrarán con que aún no tienen amortizadas las inversiones que fueron necesarias para adaptar sus establecimientos a dicha ley y ya se encuentran ante otra ley que instaura una prohibición absoluta para fumar en todo lo que sea un local público, concepto en el que entra todo el gremio de la hostelería; es decir, no es suficiente el que se opte por fumadores o no fumadores como derecho que debería estar fuera de cuestión para el propietario de un local sino que prohíbe el consumo de tabaco en el local. ¿A quien pretende proteger esta ley? ¿Al fumador para que deje de fumar y viva más saludablemente? ¿Al no fumador para que el humo de un cigarrillo no remate el estropicio que la pulición atmosférica de la calle ha originado ya a su salud?¿Y qué problema tiene el no fumador para no entrar en un restaurante o bar para fumadores? ¿Con qué derecho pretende el no fumador o el/la impulsor/ra de esta ley para imponer al fumador que deje de tomarse su cafelito, o lo que se le apetezca acompañado de su cigarrillo? ¿Desde cuándo es democrático que una minoría -los no fumadores somos menos del 50% de los españoles- imponga semejantes prohibiciones a mayorías -más del 50% de los españoles fuman- sobre el consumo del tabaco que es un hábito muy personal y totalmente lícito? Y todo ello en proceso de crisis económica y desempleo generalizado en toda España cuando el que más y el que menos, si es fumador, debería tener asignada de forma gratuita una generosa ración de tabaco por parte del Gobierno ‘progresista’ de Rodríguez Zapatero para poder mantener los nervios bajo control.

 c) INCIDENCIA SOBRE EL TURISMO: España es una Nación que basa su economía en el turismo, fundamentalmente. Hay regiones como Canarias, por citar un ejemplo, en que el binomio turismo y la construcción relacionada con el turismo representa casi el 80% de su PIB. En el resto de España las cosas no son muy diferentes pues en exportaciones las cosas andan casi por los suelos con relación a otros socios comunitarios y el turismo suple el capítulo de ingresos por exportaciones, lo que pone de relieve la importancia que tiene para la economía nacional. Y ahora puede suscitarse la pregunta: ¿Puede, de alguna manera, afectar negativamente esta nueva ley del tabaco a la afluencia de turistas a España por lo que significa de recorte de libertad en este caso del fumador? Sin la menor de las dudas. La persona con hábito al tabaco necesita su consumo diario de nicotina y en ningún sitio se encontrará a gusto si no tiene acceso a su consumo, especialmente en los locales apropiados para ello como pueden ser un bar, una cafetería un restaurante, una disco o una sala de fiesta, como puntos más propicios a ser frecuentados por el turista y lógicamente puntos de consumo de tabaco. Seguro que los impulsores de esta reforma de la ley existente tienen estudiada la respuesta de que si en otros tiempos se podía fumar en los aviones y se terminó prohibiendo totalmente esa posibilidad, y, no obstante, la gente siguió utilizando el avión como medio de transporte, lo mismo ocurrirá con la prohibición de fumar en un bar o en una sala de fiesta, por citar un par de ejemplos, cosa que el visitante lo tomará como cosa normal y no dejará de elegir España para sus vacaciones por la prohibición. Este sería un enjuiciamiento válido para quien quisiera convencerse a sí mismo de que su decisión es acertada pero erróneo y un verdadero disparate, sin la menor duda, porque, si bien el visitante centro-europeo está obligado a utilizar el avión, casi por lo general, para desplazarse de vacaciones, vuelos de unas tres o cuatro horas en trayectos medios, no es el mismo caso en la elección del destino de sus vacaciones donde pasará una o dos semanas y tiene un amplísimo abanico de destinos turísticos de los que escoger, por lo que, si sabe que donde ha estado yendo con asiduidad, España, ya tiene prohibido el fumar en casi todos los sitio en los que un turista suele moverse, incluso en parques públicos, lo lógico es que escoja un destino para pasarlas donde no le impongan unas restricciones tremendistas a su libertad de fumar, a menos que tenga tendencias masoquistas y le guste sufrir y penar en vacaciones. Unas vacaciones con ‘mono’ de nicotina no pueden ser buenas vacaciones.

 d) PUESTOS DE TRABAJO Y CIERRE DE ESTABLECIMIENTOS: Todos los propietarios o gerentes de la industria de la hostelería, bares y restaurante especialmente, puedan contar con que tendrán un significativo descenso de clientes tan pronto entre en vigor la ley antitabaco reformada. Por pura lógica, en todo establecimiento que su número de clientes se vea mermada en un 30 o 40% tendrá forzosamente que reducir su plantilla en una proporción que le permita seguir tirando y no tener que cerrar el establecimiento, cosa que significará un nada desdeñable aumento del paro que, por lo visto, no resulta ser la mayor preocupación de los que han tomado la iniciativa de efectuar esta reforma. Resulta inaudito que superando ya con creces los cuatro millones de parados se ponga en marcha una ley innecesaria a todas luces y que contribuirá sin duda alguna al aumento de esa cifra de parados y, por otro lado, empujará al cierre a no pocas pequeñas empresas dentro del sector hostelero.

 e) SIMDROME PERSECUTORIO DEL FUMADOR: Las minorías en España, en lo que a este asunto del tabaco se refiere, han tomado como labor el acogotar y acomplejar al fumador hasta extremos insospechados, y el fumador, a consecuencia de tanto ‘bombardeo’ mediático y discrepancias personales de ciudadanos intolerantes, ha ido ‘archivando’ en el subconsciente un estado de culpabilidad que está generándole un serio problema de complejo de culpabilidad de un acto, el fumar, que rechazan de forma muy intolerante una cierta clase de ciudadanía, que no representan suficientes votos para someter por ley a la ciudadanía fumadora y mucho menos a privarle de un hábito totalmente legítimo y de elección personal como es el de consumir tabaco. El fumador debe mantenerse firme y, aprovechando su situación de mayoría en las urnas, defender su derecho que en este caso es único y fundamental: SU LIBERTAD PERSONAL

Termino este comentario con la siguiente aclaración: fui un fumador en cadena hasta el año 1986, alcanzando el consumo de 80 unidades diarias de forma habitual. En el citado año 1986 pensé hacer una pausa de unas cuantas semanas debido, en parte, al deseo repentino de liberarme de la ‘obligación‘ de fumar, aunque sólo fuese durante unas cuantas semanas, pues el ‘encadenamiento’ al tabaco me estaba resultando bastante molesto y opresivo. No hubo ningún tipo de coacción o sugerencia médica al respecto. Pasadas las cuantas semanas que me había marcado como ‘tregua’ en el consumo de nicotina y ver que me sentía algo más libre en mis quehaceres diarios una vez superado ‘el mono’, decidí reengancharme’ a la pausa unas cuantas semanas más, todo ello sin fumar un solo cigarrillo, y así fue como dejé de fumar hasta el día de hoy. Hoy me siento más libre y mejor físicamente sin fumar, sobre todo cuando cojo algún catarro y en unos cuatro o cinco días lo he echado fuera, cosa que, cuando fumaba, me tomaba semanas el quitármelo de encima. Incluyo este comentario por si le es de utilidad a algún fumador empedernido como fui yo durante muchos años

CONCLUSIÓN FINAL: Nos gobierna gente que está muy lejos de la calle; es muy fácil cometer grandes errores con una óptica utilizada a tanta distancia de la realidad, realidad que se deforma, además, cuando se valora desde la opulencia.

Las Palmas de Gran Canaria, 11 de septiembre de 2010.

Daniel Garzón Luna

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