GRAN CANARIA EN SU ENCRUCIJADA (y VII)

BAILANDO CON LA MUERTE ( b) png - QUE TE VAYA BONITO -

 

EL ‘BAILE’ DE LAS MORATORIAS

*

El diario “La Provincia/Diario de Las Palmas” del día 4 de enero ha publicado en primera plana y en su página 30 unos datos sobre el mercado de trabajo que reflejan que Canarias ha cerrado el año 2005 con 129.930 desempleados en las listas del paro, de los que Las Palmas  se apunta 75.086 y Tenerife se queda en 58.844, es decir, de los 129.930 parados en Canarias, Las Palmas se agencia el 57 % y Tenerife el 43 %, lo que sitúa a Las Palmas en un 14 % por encima de Tenerife en las cifras del paro. Los datos están ahí y quienquiera que quiera comprobarlos no tiene más que entrar en la página del diario “La Provincia/Diario de Las Palmas”  antes mencionada. Como dato significativo a destacar, hay que mencionar que en el año 2003, año en que entró en vigor la Ley de Directrices o Moratoria al crecimiento turístico, el número de parados en el Archipiélago era de unos 98.000, o sea, en los tres años escasos de la Ley de Directrices se ha incrementado el paro en 30.000 personas ¡un tercio nada menos!, siendo Gran Canaria la que se ha llevado la parte del león de esas 30.000 personas que se han quedado sin empleo.

 

Bien, eso en lo que se refiere al afán intervencionista de nuestra Administración en los asuntos de la economía, supuestamente de libre mercado, y como la economía a cualquier escala es asunto ‘de comer’ y ‘con las cosas del comer no se juega’, todas estas medidas reglamentistas que han frenado nuestro crecimiento económico, y congelado en áreas vitales, han sido de lo más imprudente y desacertado  como los datos están demostrando, siendo Gran Canaria la isla que recibe los martillazos cada vez que la iniciativa ática instalada en puestos decisorios del poder pone en marcha algún tipo de acción proteccionista en unos u otros ámbitos de la economía canaria. En este caso de la Moratoria al crecimiento turístico los datos están ahí, para mirar, ver y cotejar: hegemonía absoluta de Tenerife en el mercado turístico   -unas 90.000 camas hoteleras de cuatro y cinco estrellas, casi todas ellas de nuevísima construcción, que es lo que demanda actualmente el mercado, contra unas 45.000 de la misma especie en Gran Canaria, aunque muchas de ellas obsoletas o desgastadas, como el lector quiera interpretarlas-. A esto hay que sumar, como datos negativos para Gran Canaria, el factor parados que en el párrafo anterior está claramente citado, y que los centros de decisiones políticas están mayoritariamente copados por el poder ático y en Tenerife.

 

Bueno, hasta aquí lo que se refiere a la Moratoria al crecimiento turístico; ahora voy a entrar, sólo de pasada, en la nueva moratoria salida ¡cómo no!, una vez más, de las mentes rectoras áticas, según se desprende de las informaciones que han sido publicadas al respecto en los medios de comunicación. Este Decreto de Comercio, que podría ser calificado como una moratoria encubierta al crecimiento comercial, dirigido, según parece, a vetar a las grandes superficies en presunta protección del pequeño comercio, perjudica, esencialmente, a Gran Canaria porque bloquea y cierra las puertas a una futura ejecución a tres proyectos de grandes superficies en distintas partes de la Isla, todo ello, según se pretende hacernos creer, en aras de proteger al pequeño comercio pero, según se desprende de esta nueva iniciativa  ática contra la libre competencia, viene a ‘proteger’ al pequeño comercio grancanario porque el tinerfeño ya no necesita protección, es decir,  Tenerife no tiene proyectos de grandes superficies en vías de inminente ejecución de la importancia de los existentes en Gran Canaria porque ya han ejecutado todos los que tenían que ejecutar, por lo que ahora pueden permitirse el lujo de imponer otro parón al crecimiento económico grancanario  -porque este decreto es una imposición ática se mire por donde se mire-   vetando y poniendo freno por la vía de moratoria más o menos encubierta, y una vez cubiertas sus necesidades insulares, al desarrollo de otras islas, especialmente Gran Canaria. Primero se sacaron de la manga, con la incomprensible colaboración de destacados políticos grancanarios, la Ley de Directrices o Moratoria al crecimiento hotelero y ahora imponen una moratoria encubierta al crecimiento de las actividades comerciales, cosa que se pega de bruces con la libre iniciativa y libre mercado que es la piedra de toque de la economía del mundo occidental al que pertenecemos.

 

Que todo este ‘baile’ de moratorias y demás gaitas no casan con los principios de la economía de libre mercado, libre empresa y libre iniciativa imperante en la Comunidad Europea, no hay la menor duda, pero tampoco hay la menor duda, a tenor de todo lo que largan algunos cuando se les da un micro o una pluma amiga se presta a transcribir sus pensamientos, que les importa un bledo lo que Bruselas piense sobre los ires y venires de nuestras moratorias a todo lo que se mueva si con ello se acumula poder político. Está más que claro que, tanto si Bruselas dice nones a este nuevo Decreto de Comercio     -que lo dirá sin la menor de las dudas porque las multinacionales europeas que han sido vetadas moverán cielo y tierra para que así sea, además de por puro cumplimiento en su obligada vigilancia del respeto al libre mercado imperante en la UE-, como si los ‘canariones’ se desgañitan gritando y sacando en procesión el socorrido ‘pleito insular’   (argumento éste que suele ser utilizado por los ‘chichas’ y no por los ‘canariones’ precisamente, dicho sea de paso), lo cierto es que, una vez más, Tenerife, a través de su brazo ático, impone una ley que significa una moratoria encubierta al crecimiento comercial que perjudica, esencialmente, a Gran Canaria. Eso es así de claro y si alguien tiene dudas que se lea las informaciones aparecidas en la prensa en las últimas semanas. Si esos proyectos de grandes superficies que están en marcha en Gran Canaria y que quedan anulados por este Decreto estuvieran en Tenerife, podríamos estar más que seguros que ese Decreto no saldría a la luz, o, si salía, sería después de que dichos proyectos hubiesen sido ejecutados.

 

CONCLUSIONES:

 

        Desde hace más de diez años el poder ático ha venido interviniendo en nuestro crecimiento económico a través de su hegemonía en cargos rectores del Gobierno y ha impulsado acciones moratorias e intervencionistas en nuestro desarrollo económico que han perjudicado muy seriamente a Gran Canaria. La Ley de Directrices y este nuevo Decreto de Comercio son vivos ejemplos de ello. Estas actuaciones, y otras, han colocado a Tenerife en el indiscutible liderazgo económico y político del Archipiélago, a lo que no habría absolutamente nada que objetar sino hubiese sido zancadilleando y frenando el crecimiento económicos de otras islas, especialmente Gran Canaria.

 

         Como quiera que la generosidad que emana de Gran Canaria no es correspondida por Tenerife, no ha lugar a ser optimista y pensar que esas actuaciones puedan cambiar en el futuro; eso no ocurrirá nunca por lo que la separación administrativa, no política, de las islas es necesaria y sería más que saludable que cada isla del Archipiélago, con sus correspondientes  Cabildos como centro de gobierno, decida sobre lo que corresponda propulsar o vetar en el plano administrativo en beneficio de sus ciudadanos, de forma que ninguna isla, una vez alcanzado sus objetivos en alguna rama de su desarrollo económico, impulse, aprovechando hegemonía en los órganos rectores del Gobierno, leyes o decretos que bloqueen o congelen el crecimiento en las materias en las que ella haya conseguido ya sus fines, estrangulando de esta forma el crecimiento de la posible competencia en los mercados por otras islas, caso que vivimos hoy, por ejemplo, en el frenado que vive Gran Canaria en su crecimiento económico propiciado por Tenerife.

 

         “En tiempos de crisis no se hacen mudanzas”. Las 130.000 personas que están registradas en las listas del paro son razones más que suficientes para que todos los pasos que se den desde nuestros gobernantes conduzcan inexorablemente a solucionar ese problema; el camino está más que claro: nuestros rectores tienen que poner en marcha acciones que faciliten y hagan atractivo el acometer proyectos en Canarias; los hombres de empresa, por su parte, ya se encargarán de acometerlos cuando se den esos condicionantes favorables. Si se sigue desalentando a la iniciativa privada por medio de normativas y más normativas, moratorias y más moratorias, podemos estar seguros que esas cifras seguirán subiendo inexorablemente, debiéndose tener en cuenta, además, que el chorro de dineros que nos viene de la Comunidad Europea tenderá a disminuir considerablemente o desaparecer en los próximos años, factor éste que castigará aún más nuestro crecimiento económico.

 

Las Palmas de Gran Canaria, 5 de enero de 2006.

 

Daniel Garzón Luna

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s