“LOS EMPRESARIOS NO ESTÁN EN CAMPAÑA NI QUIEREN GOBERNAR” (Dice Eustasio López)

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“LOS EMPRESARIOS NO ESTÁN EN CAMPAÑA NI QUIEREN GOBERNAR” (Dice Eustasio López)

El pasado día 11 de los corrientes el diario de papel CANARIAS7 publicó una entrevista efectuada por su director, Francisco Suárez Álamo, al empresario grancanario Eustasio López, del grupo LOPESAN, empresa de relevante proyección en el desarrollo turístico grancanario, entrevista que fue publicada también en su versión completa en Internet.

En esta entrevista, de un amplísimo cuestionario sobre casi todos los problemas que bloquean el desarrollo económico de Gran Canaria y asfixian al mundo empresarial por la imposibilidad de ejecutar sus proyectos, ya que la ‘espesa jungla’ burocrática los bloquea y los deja empantanados durante años, décadas incluso, el señor López ha tenido la oportunidad a lo largo de esta entrevista de exponer con claridad meridiana la infinidad de problemas relacionados con el ‘monstruo burocrático’ que la política canaria ha ido tejiendo alrededor del suelo -territorio en la jerga política- y que lleva estrangulando el crecimiento económico de Gran Canaria desde hace décadas y, consecuentemente, haciendo insufrible la actividad empresarial y del inversionista con las claras consecuencias en el mundo del trabajo como lo demuestra el hecho de que Canarias sea la segunda comunidad de la Unión Europea, precedida sólo por la isla francesa de Reunión, en ‘disfrutar’ de la más elevada tasa de desempleo con sus 330.000 parados, alrededor del 30% de su población activa.

Exhaustiva exposición crítica sobre la ordenación del suelo en Canarias, especialmente en Gran Canaria, la Isla más perjudicada, cuya versión publicada completa -16 páginas- en Internet reproduzco a continuación y también incluyo al principio enlaces a puntos ‘calientes’ de la entrevista a los que podrá acceder sobre la marcha ‘pinchando’ sobre el texto de cada enlace.

Las Palmas de Gran Canaria, 14 de diciembre de 2011.

ENTREVISTA – CANARIAS 7 (2011-12-11)

Eustasio López: “Los empresarios no están en campaña ni quieren gobernar”

Francisco Suárez Álamo / Las Palmas de Gran Canaria

Eustasio López, en el hotel Baobab, la última incorporación del grupo empresarial al desarrollo de Meloneras. / Foto: Arcadio Suárez

ENLACE A LA PUBLICACIÓN DE LA ENTREVISTA EN “CANARIAS7” DEL 11-12-2011

El presidente del Grupo Lopesan reclama una «hoja de ruta» para la economía canaria que pasa, entre otros contenidos, por clarificar y simplicar las normativas en materia de planeamiento urbanístico. Y subraya que plantearlo no es hacer campaña política.

ENLACES A PUNTOS ‘CALIENTES’ -a mi criterio- DE LA ENTREVISTA. ‘PINCHAR’ SOBRE LOS TEXTOS ELEGIDOS.

debería darse una vuelta por otros destinos turísticos –aunque también pueden verse en internet que es menos costoso- para comprobar lo que ofrecen nuestros competidores,

el suelo colonizado por el turismo no es significativo

creo que son más impactantes esos “mares de plástico”, los invernaderos, que las urbanizaciones turísticas,

Nosotros no podemos sostener nuestra economía sobre las desgracias de otros, tenemos que ser competitivos

Nos sobra resignación, aunque parece que algo ya está cambiando.

Se quejan los empresarios en las últimas semanas del exceso de trabas administrativas y de la lentitud en la tramitación de proyectos. ¿Cree que es falta de sensibilidad política o hay una directriz de bloquear los proyectos de Gran Canaria?

sólo dos o tres porque la moratoria surgió cuando allí estaba prácticamente todo construido-

y también porque parece que va calando la idea de que sólo se puede y debe crecer por la vía de la rehabilitación y sustitución de lo obsoleto. A veces me asaltan las dudas pero no quiero ni pensar que pueda existir semejante directriz de bloqueo.

Hace también muchos años, quise hacer cosas en Tenerife y no fui bien recibido por algunos empresarios y tuve que renunciar –perdiendo dinero-

muchos años me comentaba un antiguo director general del Gobierno de Canarias que mientras las carpetas que le pasaban a la firma en Gran Canaria la mayoría de las Resoluciones terminaban con denegar, desestimar, suspender, las que le pasaban en Tenerife, en muchísima mayor medida, terminaban con autorizar, aprobar, estimar, y ello tratándose de asuntos en una y otra isla, de naturaleza similar y sometidos a las mismas leyes.

otra cosa es hasta dónde se ha llegado con la regulación, que me parece un desatino.

se dispone que ese Plan Insular para ser realmente operativo tenía que desarrollarse en otros 43 planes territoriales especiales y 16 planes territoriales parciales -en total 59 nuevos planes territoriales- innecesarios, sin señalar plazo para su redacción y aprobación definitiva.

Entre los que están rezagados, que son los más, prácticamente el 90%, está el PTE Agropecuario que ha redactado el Cabildo -plan que debió redactar la Consejería de Agricultura del Gobierno de Canarias, que es la Administración legalmente competente según la ley vigente-

hasta que no se aprueben los Planes Generales –los más importantes se iniciaron y han caducado ellos solitos por problemas políticos internos o mientras esperaban, buscando el norte hacia donde echar-

Desde el Gobierno se está preparando una nueva Ley para el Planeamiento según se ha declarado últimamente, en la que van a tener mayor protagonismo los equipos redactores ¿Qué le parece la idea?

Si eso es así, que está por ver, sería una idea que, en mi opinión no va en la buena dirección.

Las determinaciones son muchas veces contradictorias y excesivas, que se salvan con la especie de ordenar que se opte siempre por la interpretación más restrictiva.

-¿Están los empresarios en una operación para forzar un cambio de Gobierno en Canarias?

COMIENZO DE LA ENTREVISTA

—Se cumplen 50 años de la convocatoria del concurso de ideas Maspalomas Costa Canaria, punto de partida del negocio turístico tal y como lo conocemos ahora. En líneas generales, ¿cree que Canarias acertó al apostar por la industria turística?

—Sí, acertó y a los hechos y a los números me remito. La década de los sesenta marcó un punto de inflexión en la economía de Canarias. Diversificó la economía que antes basculaba solo sobre los tomates, los plátanos y el puerto; lo demás era casi anecdótico a pesar de los esfuerzos de los industriales pioneros.

— ¿Cómo encaja las críticas que hablan de cómo el turismo ha dañado el paisaje, alterado el medio ambiente y de que hemos creado un monocultivo?

Todas las actividades económicas requieren del sacrifico de recursos y en especial el turismo consume suelo pero, en términos porcentuales, el suelo colonizado por el turismo no es significativo. Otra cosa es que admitamos que se han cometido errores analizando los hechos con la mayor sensibilidad de estos tiempos. Ya lo he dicho otras veces, hoy a nadie se le ocurriría ocupar parte del oasis de Maspalomas, ni el entorno de la charca ni menos aún “alicatar” laderas con apartamentos como se hizo en algunos barrancos de la zona de Mogán. Pero estas cosas, para no ser injustos, debemos valorarlas con perspectiva histórica. Le pongo un ejemplo, cuando por aquellos tiempos se hizo el scalectrix del Teatro, y la autovía del centro cargándose los puentes de Palo y de Piedra, señas de identidad de la ciudad, hubo muchos más apoyos que criticas porque eran signos de modernidad.

En cuanto al turismo como monocultivo, le diré que los monocultivos han sido el sino de Canarias, primero el azúcar, luego la orchilla, el vino, la cochinilla, etc. Está en la historia y por eso el turismo es objeto de esa crítica fácil que no es real; aunque está claro que es el sector económico más potente, ya no es el único y además hace de motor para que otros sectores arranquen y progresen. Con todo, en cuanto a afecciones al paisaje, con todos mis respetos para los agricultores –que también se que lo están pasando mal, los grandes y los pequeños- creo que son más impactantes esos “mares de plástico”, los invernaderos, que las urbanizaciones turísticas, pero no los critico porque son necesarios. Algo parecido sucede con las industrias; no podemos caer en la hipocresía de querer que todo siga igual que en el siglo XV, -cuando la población de la isla no llegaba a 25.000 habitantes- y además seguir viviendo aquí todos los que estamos. No obstante, no debemos resignarnos, tenemos que seguir apostando por la diversificación, en la industria y los servicios, pensando, sobre todo, en la exportación, incluso exportando capital humano. Parte de la generación mejor formada de la historia de Canarias tiene que pensar en trabajar fuera de las islas. Hasta la agricultura de exportación, a plazo más medio que largo, tendrá que poner en marcha un “plan B” para sobrevivir sin las subvenciones europeas, en clave de economía verde, del valor ocio, industrias de derivados agrícolas, etc.

—El año se cerrará con cifra récord de visitantes, pese a la crisis económica. ¿Cree que puede repetirse la situación en 2012 o es solo coyuntural por lo ocurrido en destinos competidores del norte de África?

—Ojalá no sea coyuntural, pero no cabe duda que algo de eso tienen los acontecimientos del norte de África, que están durando más de lo que suponíamos al principio, pero hay amenazas, como el futuro de la zona euro, y la posibilidad de que Europa entre en un ciclo recesivo o de estancamiento. Nosotros no podemos sostener nuestra economía sobre las desgracias de otros, tenemos que ser competitivos poniendo en valor nuestros recursos y trabajando más y con más empeño. Por eso me encuentra, en el puente de diciembre, en mi oficina.

—¿Qué le falta a Canarias como destino turístico? ¿Y a Gran Canaria? ¿Y qué nos sobra?

—Le faltan equipamientos muy potentes, sobre todo a Gran Canaria. Nuestra oferta, en ese sentido, es manifiestamente insuficiente; hacen falta equipamientos lúdicos, culturales, náuticos, litorales, deportivos, de naturaleza, etc., integrados en la zona turística, donde la gente pueda desplazarse hasta caminando. No todo va a ser sol y playa; playas que, por cierto, están muy mal equipadas.Alguien debería darse una vuelta por otros destinos turísticos –aunque también pueden verse en internet que es menos costoso- para comprobar lo que ofrecen nuestros competidores, los lejanos (Turquía, Tailandia, etcétera), incluso los más cercanos, como Agadir y Essaouira. Esto puede mejorarse con actuaciones de estabilización muy blandas para conseguir más superficie útil para el descanso y el baño, es la demanda y la queja más recurrente de los turistas. Ni siquiera tenemos un modesto embarcadero en el Faro para las excursiones náuticas; los turistas tienen que desplazarse por autopista para embarcar en Mogán. Lo mismo pasa con los atraques. No hay prácticamente ninguno disponible en todo el litoral de la zona turística, el cupo libre para rotaciones es insuficiente incluso en Las Palmas de Gran Canaria.

—¿Tantas son las carencias?

— Sé que me estoy extendiendo demasiado pero la pregunta lo merece. Mire usted, Canarias tiene una historia y unos valores botánicos que bien contados son un recurso turístico inestimable. Cuando Europa estaba prácticamente en el Renacimiento, aquí estábamos como en el neolítico, y a diferencia de otras islas del Atlántico norte, las Canarias estaban habitadas. Lo sucedido antes, durante y después de la ocupación Europea es apasionante y no lo conocen los turistas salvo raras excepciones. Oí decir hace poco, en un programa de televisión, al director del Jardín Canario que Canarias en botánica es como las Islas Galápagos en fauna, y de eso ni los canarios parece que seamos conscientes, y si no lo sabemos y no nos lo creemos, no podemos contarlo a nuestros visitantes. En el sur hace falta otro Jardín Botánico y otro gran Museo Canario, entre otras cosas, y algunos estamos dispuestos a invertir en eso; de hecho algunas gestiones hemos comenzado y las continuaremos cuando dispongamos de los mayores espacios que se necesitan.

Le pongo otro ejemplo de lo que puede hacerse sin grandes inversiones para obtener considerables beneficios y sobre todo para elevar el nivel de satisfacción de quienes nos visitan. Me refiero al actual Jardín Canario; es una autentica maravilla, pero no podemos programar enseñarlo al turismo de cruceros ni a quienes se hospedan en el sur, porque carece de unos aseos adecuados en capacidad y calidad; con una simple guagua de turistas se colapsarían. Bastaría una inversión mínima y contratar a tres guías más –algo asumible incluso en estos tiempos- para que el Jardín Canario pueda recibir turistas todos los días –con el límite de su capacidad de carga- que quedarían encantados aún pagando una módica entrada, el Cabildo obtendría beneficios y la imagen de la isla se promocionaría difundiendo por el mundo sus valores.

—No me ha respondido a la última parte de la pregunta inicial: ¿qué nos sobra?

Nos sobra resignación, aunque parece que algo ya está cambiando. No podemos continuar pensando que no queda otra que resignarnos, que las cosas son así, que las administraciones publicas o el sistema impiden que la situación mejore. Y nos sobra envidia, pesimismo, maledicencia, y masoquismo, como cabe llamar al estar recreándonos permanentemente con los cilicios fustigándonos por los errores del pasado, en lugar de ponernos todos manos a la obra para corregirlos en lo que se pueda que es mucho. Tenemos que relajarnos y ser más receptivos a las críticas constructivas y respetuosos con las opiniones ajenas, sin salir al degüello pensando que todo obedece a intereses muy particulares, a egoísmos y al propio beneficio. El común denominador entre el interés general y el interés particular legítimo es enorme.

Se quejan los empresarios en las últimas semanas del exceso de trabas administrativas y de la lentitud en la tramitación de proyectos. ¿Cree que es falta de sensibilidad política o hay una directriz de bloquear los proyectos de Gran Canaria?

—Por cierto, las quejas de los empresarios que se han publicado se refieren siempre a proyectos de equipamientos. El silencio respecto a nuevas camas turísticas tiene muchas explicaciones; el convencimiento de que sin equipamientos potentes que hagan más atractivo el destino no se justifican más plazas alojativas, y hasta se pone en riesgo la explotación viable de las existentes; los diez años que llevamos de moratoria; la opción que brindó el artículo 17.1 de la Ley de Medidas Urgentes para que los propietarios se acogieran a la indemnización de los derechos urbanísticos consolidados en parcelas alojativas sin construir, a los que nos hemos acogido prácticamente todos en Gran Canaria -en Tenerife sólo dos o tres porque la moratoria surgió cuando allí estaba prácticamente todo construido- y en Fuerteventura. En mi caso, me acogí con todas, salvo dos parcelas para las que preferí la opción del artículo 17.2 para reconvertir las camas a comercial –y una de ellas todavía me lo estoy pensando-; porque parece que va calando la idea de que sólo se puede y debe crecer por la vía de la rehabilitación y sustitución de lo obsoleto. A veces me asaltan las dudas pero no quiero ni pensar que pueda existir semejante directriz de bloqueo. Mejor quiero pensar que los políticos se han enredado en la red normativa que se ha ido creando y por mucha voluntad que pongan no es fácil salir del sistema que todo lo complica innecesariamente. Es verdad que cada palo debe aguantar su vela, pero el problema es que hay más velas que palos, más velas de las que se necesitan y además muchos palos están apilados, acopiados, sin activar.

También sucede que entre los empresarios se percibe una diferente actitud ante los proyectos en Tenerife y en Gran Canaria. Yo personalmente hace años que lo experimenté con un problema de matriculación de camiones que había comprado en Alemania; pese a que las normas eran las mismas allí en Tenerife pude matricularlos y aquí, en Gran Canaria, no. Del resto, no tengo más experiencia porque, salvo en La Palma, en la otra Provincia, prácticamente no tengo actividad.

Hace también muchos años, quise hacer cosas en Tenerife y no fui bien recibido por algunos empresarios y tuve que renunciar –perdiendo dinero- a una parcela que tenía comprometida en el Polígono Industrial de Güimar y que necesitábamos para nuestras instalaciones.

Su propio periódico se hizo eco el otro día en un artículo del Sr. Mujica de un episodio sobre una embotelladora que reflejaba la diferente actitud en una y otra isla ante los problemas. Y termino con otro dato que apunta hacia lo mismo; hace muchos años me comentaba un antiguo director general del Gobierno de Canarias que mientras las carpetas que le pasaban a la firma en Gran Canaria la mayoría de las Resoluciones terminaban con denegar, desestimar, suspender, las que le pasaban en Tenerife, en muchísima mayor medida, terminaban con autorizar, aprobar, estimar, y ello tratándose de asuntos en una y otra isla, de naturaleza similar y sometidos a las mismas leyes. Le cuento otro ejemplo más reciente; el Gobierno promovió dos palacios de congresos en las islas capitalinas y solo al de Gran Canaria se le aplicó el IGIC a la UTE constructora, en la que intervinimos. Incluso, en la interpretación de la RIC, la Inspección en Tenerife ha sido más razonable, hasta el punto de que los asesores fiscales nos recomendaron trasladar a la otra Isla los domicilios sociales de nuestras empresas, pero lamentablemente no les hicimos caso.

—Si fuese consejero de Política Territorial, ¿qué haría en cuanto al planeamiento y los trámites administrativos de los proyectos?

—En un artículo que se publicó hace unos días ya decía que no era partidario de la desregulación salvaje ni medio pensionista, pero por lo visto algunos no lo han entendido; debí decir que tampoco soy partidario de la desregulación civilizada, o la desregulación a la canaria. Insisto en lo que pienso; desregular es caer en la ley de la selva, por tanto regular, sí, con mayúsculas; otra cosa es hasta dónde se ha llegado con la regulación, que me parece un desatino. Me explico con otro ejemplo; Gran Canaria, después de años de espera, aprueba en 2003 un Plan Insular –por Decreto del Gobierno y a propuesta del Cabildo- que se suponía que iba a contener las determinaciones precisas para acometer numerosos proyectos que la isla demandaba –aquí me estoy refiriendo, entre otros a varios de los proyectos que se han aireado últimamente- y así fue, las determinaciones estaban con sus correspondientes fichas, esquemas y grafismos, pero no contento con eso, que era suficiente –y sí no lo era hubiese bastado con exigir más precisión- se dispone que ese Plan Insular para ser realmente operativo tenía que desarrollarse en otros 43 planes territoriales especiales y 16 planes territoriales parciales -en total 59 nuevos planes territoriales- innecesarios, sin señalar plazo para su redacción y aprobación definitiva.

Hágase usted una idea del coste en honorarios para los equipos redactores correspondientes –supongo que más de 200.000 euros cada Plan, informes de sostenibilidad, memorias ambientales, a sumar a lo que costó el Plan Insular; debería preguntar en el Cabildo lo que llevan gastado y lo que les queda por gastar- además hay que considerar el coste en retrasos de muchas iniciativas y proyectos públicos y privados que dependen de ellos, el coste en términos de inseguridad jurídica, el coste en retrasos en la dinamización económica, el coste en demora en la creación de empleo, etc.

Pues bien, después de siete años, que yo sepa, solo se han aprobado tres o cuatro, planes territoriales uno de ellos el del tren -que cualquiera entenderá que no es precisamente el más urgente- y últimamente el Plan Territorial Especial de Ordenación Turística con polémica, que comparto, por la previsión de colonización de nuevos territorios pese a que mi empresa es copropietaria.
Otra media docena de planes territoriales está en tramitación y, según me han dicho, varios de ellos ya están caducados, a pesar de que prorrogaron los plazos, dándoles el doble de tiempo, con el pretexto de las exigencias documentales de la legislación medioambiental que decían sobrevenida pero que realmente era anterior.
Entre los que están rezagados, que son los más, prácticamente el 90%, está el PTE Agropecuario que ha redactado el Cabildo -plan que debió redactar la Consejería de Agricultura del Gobierno de Canarias, que es la Administración legalmente competente según la ley vigente- y le han puesto varias páginas de objeciones en la Cotmac, y eso que los agricultores, grandes, modestos y de fin de semana, lo están esperando como agua de mayo para resolver un montón de problemas que los tienen aburridos, y por eso el campo se abandona. Además de los PTE que figuran en el Plan Insular de Gran Canaria que siguen pendientes, y formulándose por el Cabildo que no tiene actualmente la competencia, -varios tenía que haber formulado la Consejería de Industria – hay otros cuantos PTE sectoriales, también pendientes -estoy pensando en el de grandes equipamientos comerciales, otra curiosa historia en la que no voy a entrar ahora- luego vendrán las directrices sectoriales –algunas ya en tramitación- porque sólo se han aprobado las del turismo y las de ordenación general en el año 2003, y, finalmente, los planes generales de cada Ayuntamiento, que no se sabe muy bien a quien deben adaptarse, si al Plan Insular vigente de 2003, que todavía no está adaptado a las Directrices ni aún desarrollado con sus PTE y PTP, o al nuevo Plan Insular, en tramitación desde 2010, para adaptarse a las directrices vigentes que probablemente se revisen antes de que el nuevo Plan Insular se apruebe.

Se supone que, salvo las vías excepcionales como los planes de modernización y mejora de la Ley de Medias Urgentes, hasta que no se aprueben los Planes Generales –los más importantes se iniciaron y han caducado ellos solitos por problemas políticos internos o mientras esperaban, buscando el norte hacia donde echar- la cosa sigue en el aire y mucho me temo que si nadie lo remedia esos futuros Planes Generales que verán mis hijos, tampoco dirán la última palabra, sino que, en muchos casos, se tendrá que esperar a que se redacten y aprueben otros planes especiales y parciales para ámbitos concretos “necesitados”, dirán, de ulterior reflexión y estudio y propuesta por los correspondientes equipos redactores multidisciplinares que se erigen casi siempre en valedores del sistema y que no vacilan en apuntar sus dardos contra quienes se atreven a dudar de sus bondades.

-Desde el Gobierno se está preparando una nueva Ley para el Planeamiento según se ha declarado últimamente, en la que van a tener mayor protagonismo los equipos redactores ¿Qué le parece la idea?

Si eso es así, que está por ver, sería una idea que, en mi opinión no va en la buena dirección. En los equipos multidisciplinares se integran profesionales –no todos, pero son muchos- poco habituados a redactar proyectos de arquitectura y sin embargo parecen “proyectar” desde los “planes” por la vía de “pormenorizar” exhaustivamente sin mayor fundamento, incorporando determinaciones que son más propias de Ordenanzas Municipales de Edificación –que frecuentemente no existen- y no del planeamiento. Tanto que, a la hora de la verdad, los arquitectos proyectistas se ven tan condicionados, que salvo milagros y raras excepciones, que muchas veces se traban en los Ayuntamientos, casi tienen que limitarse a diseñar paralepípedos, cajones para que nos entendamos.

Las determinaciones son muchas veces contradictorias y excesivas, que se salvan con la especie de ordenar que se opte siempre por la interpretación más restrictiva. Los arquitectos locales ya están acostumbrados y resignados a que esas cosas pasen, pero cuando he traído arquitectos americanos de prestigio mundial se quedan asombrados de lo difícil que es aquí sacar adelante un proyecto innovador, bello. De todas formas, me reservo mi opinión definitiva hasta que conozca el texto de la nueva ley anunciada.

Algunos se preguntan si todo es tan complejo y enredado ¿cómo es posible que se haya desarrollado la ciudad turística y las urbanizaciones en general? La respuesta es sencilla, venimos de un sistema de planeamiento menos pretencioso, que no era un paradigma –ni es para añorarlo- pero que pese a sus insuficiencias funcionó con sus aciertos y sus errores. En la cúspide estaba el planeamiento general que aprobaba el Gobierno tras la aprobación inicial, información pública y aprobación provisional del respectivo Ayuntamiento e informes sectoriales, y luego venían los Planes Parciales –las urbanizaciones públicas o privadas, para entendernos- que aprobaban las mismas Administraciones siguiendo idéntico proceso. Aquel no era un sistema ideal pero entre aquello y el actual hay alternativas intermedias más eficientes.

—Esa es su crítica, una tesis en la que muchos empresarios coinciden, pero ¿qué haría usted en cuanto al planeamiento y los trámites administrativos?

—No soy quien gobierna ni pretendo gobernar, ni soy quién para decirle al consejero lo que debería hacerse para simplificar todo esto, sin que el interés general se resienta, y menos al actual consejero que, de todo eso sabe mucho más que yo, pero como uno, con el tiempo, también va aprendiendo y se asesora, sí me atrevo a sugerirle, -aunque luego digan que los empresarios queremos gobernar-, que ponga en marcha las Instrucciones Técnicas del Planeamiento Urbanístico que están previstas en la Ley de Ordenación del Territorio de Canarias de 1999 y nadie se ha atrevido a elaborar. Servirían de guía, de modelo para todos los instrumentos de ordenación –sin perjuicio de las especificidades de cada municipio- para homogeneizarlos y simplificarlos, de tal manera que cualquier ciudadano los pueda entender y manejar sin acudir a los profesionales. Hay mucho mito en torno al planeamiento, hoy es algo así como materia iniciática de los profesionales, y a algunos políticos, aunque muchas veces no lo entiendan, les encanta para disfrutar del poder, aprobando o bloqueando según sople el viento. Le pondría limites al tamaño de la documentación de los planes, sin perjuicio de su debida motivación, –como se hace en algunos concursos literarios- para salvar árboles evitando gastar muchos kilos de peso en papel y de paso muchos miles de euros, además, sería más fácil informarlos, consultarlos y entenderlos. Y le sugeriría que ningún plan pueda diferir la precisión de una determinación que le sea propia a otro instrumento de desarrollo del mismo plan por optar por no mojarse.

Podrían, también, acortarse algunos plazos de información pública, porque antes la gente tenía que desplazarse, cuando tuviera tiempo, a las oficinas públicas en horario laboral por las mañanas, y sin embargo, actualmente, todo se puede consultar durante las 24 horas por internet y en cada familia siempre existe alguien que sabe manejar las nuevas tecnologías.

Los informes sectoriales de las Administraciones se podrían emitir desde que los planes en tramitación estén en internet, sin necesidad de recibir los expedientes, con notificaciones personalizadas, para no retrasar los trámites.

Le diría, por último, que diseñe un sistema en el que, en unidad de expediente, los cabildos promuevan y aprueben los planes insulares operativos -auténticos planes territoriales y de ordenación de los recursos naturales, pero con fundamentación científica, como la Cartografía del Potencial del Medio Natural que encargó el Cabildo a mediados de los años noventa a la Universidad y que debió costar mucho, pero poco caso le han hecho-, planes insulares en los que los planeamientos generales de los municipios se incorporen al mismo expediente del Plan Insular como anexos, -integrando el Planeamiento Territorial y el Urbanístico- y si los respectivos Ayuntamientos no hacen los deberes en los plazos, simultáneos y necesariamente cortos, que se impongan –apenas unos meses-, se pueda subrogar el propio Cabildo en esa obligación- para no perder el tren del expediente único -póngalo con mayúsculas por favor- hasta la aprobación definitiva del Plan Insular, con sus anexos de planeamiento general, en unidad de acto, con sujeción a unas claritas y sensatas Directrices de Ordenación General y Sectoriales, las mismas para todo el Archipiélago, y cuya competencia de aprobación debe mantener el Gobierno de Canarias, previo informe de los Cabildos y de la Cotmac que, a estos efectos, sí tendría utilidad. En quince o dieciocho meses todo podría estar aprobado y nada quedaría atrás. Parece una quimera pero sin embargo es posible si, con permiso de los guardianes del arcano del planeamiento, se simplifican los instrumentos de ordenación, desde el lenguaje hasta el tamaño, normalizando las tramas de los planos, los signos y códigos identificativos, de tal suerte que todos los ciudadanos los puedan entender, comparar y comprobar; que, ante situaciones similares, cuando no hay razón para diferencias, el planeamiento da la misma respuesta en Tazacorte y en La Aldea de San Nicolás de Tolentino, y que, por ejemplo, las tramas de hexágonos en verde, o de rombos en amarillo, que aparecen en los planos significan lo mismo en Guía de Isora que en Santa María de Guía, en los planes insulares, en los planes generales, y en los planes parciales.

Si algo de utópico parece que tiene el sistema sugerido, la apreciación no tendría más fundamento que lo distante que estaría del actualmente vigente, y en todo caso, más utópico es pensar que el sistema actual pueda ser de uso cotidiano y comprensible por el común de los ciudadanos y que, al mismo tiempo, garantice seguridad jurídica y ofrezca ágil respuesta a los problemas de la gente que es de lo que realmente se trata.

Evidentemente haría falta una especie de hoja de ruta, ahora tan de moda, porque todo es interdependiente y para no perdernos, pero hay tareas que se pueden acometer simultáneamente y, desde luego, sometiendo las modificaciones legales necesarias al Parlamento de Canarias que es quien tiene la última palabra. Si la UE se puede refundar o reformar en tres meses –con modificación de tratados y negociaciones entre 27 estados incluidas- como decían la señora Merkel y el señor Sarkozy, la hoja de ruta de modificación de leyes canarias hasta poder arrancar con los expedientes únicos de planeamiento no tiene por qué durar más.

—Hay quien se pregunta si de repente parece que ya han pasado los años oscuros y empiezan a aparecer empresarios dispuestos a invertir. ¿Usted qué piensa?.

—Creo que todavía tenemos oscuridad para rato, pero no soy pesimista. De esta saldremos, pero trabajando más y ganando en competitividad. Lo que ha sucedido ahora es que determinado empresario harto de que no le cogieran el teléfono acudió a los medios contando un problema que tiene muchos trienios y todavía no está resuelto; y a partir de ahí y espoleados por los medios, otros muchos han contado sus problemas, con más o menos detalles, durante y con posterioridad a la campaña de las últimas elecciones, según la paciencia y el criterio de cada cual.Sucede también que muchos empresarios estábamos de algún modo resignados a que el sistema no había quien lo cambiara, pero desde los primeros compases de la polémica y declaraciones publicadas, reconfirmamos lo que desde hacia tiempo sabíamos, que los políticos son muy sensibles a lo que publican los medios, y empezamos a percibir actitudes diferentes que nos animaron a contar nuestras experiencias, en lo que ya parece un serial, pero en el fondo, salvo lo que de continuo tiene el debate abierto –que espero que acabe pronto- no hay nada novedoso. Los dirigentes empresariales y otros representantes de la sociedad civil han venido insistiendo en las mismas ideas durante años, con palabras similares en escenarios diferentes. Yo mismo en anteriores entrevistas de hace un par de años, y en otras más antiguas vengo repitiéndolas. Incluso, recientemente, con ocasión de la entrega de una condecoración en La Palma, en presencia del presidente del Gobierno, dije cosas parecidas, de manera muy resumida porque el acto no permitía extenderme mucho, y de aquel breve discurso, su periódico dijo algo así como que Eustasio López sorprendió por lo que dijo con un discurso reivindicativo.

Los empresarios, siempre por definición, estamos dispuestos a invertir, pero no basta con voluntad, hace falta también que el sistema esté a la altura de las circunstancias y que sea realmente receptivo ante iniciativas razonables y sostenibles y que se genere la seguridad jurídica que se requiere para que se pueda conseguir financiación aquí o fuera de las islas. Pienso que también ha faltado diálogo entre los empresarios y la Administración, probablemente por el temor a que las gestiones, las conversaciones y las reuniones con los responsables públicos se confundan con negociaciones prohibidas o tráfico de influencias.

-Y si están dispuestos invertir ,¿cómo es que no ha construido el complejo hotelero que tiene autorizado en Meloneras Golf por haber sido declarado de interés general por el Parlamento?

—Esa pregunta la estaba esperando. Cuando se promulgó en 2003 la Ley de Directrices se aprobó un cupo de camas turísticas para varias islas. Era la única opción para poder construir hoteles si las circunstancias lo aconsejaban. Por tanto, mi responsabilidad era no despreciar esa opción para que empresas competidoras no monopolizaran el cupo ¿Es fácil de entender? Aquí en Gran Canaria no fuimos los primeros en solicitar la Declaración de Interés General, fuimos los segundos –a toda prisa y sacrificando las vacaciones de Semana Santa de 2006 para no quedarnos atrás- y lo hicimos sobre la base del Master Plan de Meloneras Golf que incluía un resort hotelero en varias parcelas agrupadas, el campo de golf y la marina de Meloneras. Por cierto, un inciso, en otra isla bastó con que se presentase un proyecto de hotel familiar – que ya me dirá usted que tiene de singular- para que se declarase de interés general por el Parlamento. El campo de golf está hecho y en explotación llevamos años perdiendo dinero, por ser el único campo de golf sin camas turísticas en su entorno; la marina- puerto deportivo me dijeron que no podíamos incluirla en la Declaración de Interés General porque todavía no estaba aprobado –y sigue sin estarlo –el PTE que tenía que desarrollar el Plan Insular y por si fuera poco, habíamos ganado dos sentencias que obligaban al Ayuntamiento a darnos –o pagarnos- unos 105.000 m2 de edificabilidad complementaria que nos quitaron indebidamente, que se distribuiría entre las parcelas de Interés General a través de un convenio con el Ayuntamiento –porque su economía no estaba para indemnizarnos su valor- aunque al final, como esto siga así, tendremos que terminar reclamándolo. En el mismo convenio se preveía la agrupación de las parcelas que abarcaba el resort hotelero, algo necesario para que funcionase como un conjunto unitario. Pues bien, la marina de Meloneras sigue sin poder desarrollarse, el convenio con el Ayuntamiento caducó al haber caducado, a su vez, el Plan General entonces en tramitación al que se incorporó ¿Se imagina las horas y horas de trabajo y discusiones en balde? Y eso que por aquellas fechas se decía que su aprobación era inminente y, por si fuera poco, el Gobierno tardó un año en aprobar la Declaración de Interés General –que, por cierto, a fecha de hoy nadie nos la ha notificado oficialmente- cuando ya aparecían los primeros síntomas de la crisis que se nos venía encima. A todo esto se aprueba la Ley de Medidas Urgentes en 2009, que permite a los propietarios de parcelas hoteleras autorizadas acogerse a la indemnización de los derechos edificatorios y así lo hicimos y estamos a la espera de lo que digan los tribunales. Como comprenderá, lo que le cuento poco tiene que ver con lo que se ha dicho en algunos medios, porque no somos de los que queremos tener parcelas con licencia para venderlas; antes lo contrario: desde hace muchos años no vendemos en Meloneras sino compramos parcelas con licencia, y seguimos con la misma política de empresa. Dicho todo esto, le diré también que sería un error seguir construyendo hoteles si las playas no mejoran y nos dotamos de más equipamientos que hagan más atractiva y competitiva a Gran Canaria en el mercado turístico. No hace falta que el Gobierno publique la lista de los proyectos hoteleros de interés general que no se han ejecutado, ya he contado lo que pasa con el nuestro de 2.600 camas en Meloneras Golf, pero puestos a publicar listas que las publiquen completas, y de paso, también, la lista de incentivos regionales para que la gente compare y saque sus propias conclusiones.

-Se habla con frecuencia de la rehabilitación pero no parece avanzar, al menos en Gran Canaria. ¿Cree posible esa renovación de complejos turísticos o hay que asumir que algunas zonas ya no tienen posibilidad de volver a colocarse en el mercado con una oferta competitiva?

Creo en la rehabilitación, en la renovación y en la “sustitución”, pero además de creer hay que reconocer que hace falta trabajar mucho. Normalmente la propiedad en los complejos obsoletos está muy atomizada y persuadir y convencer a todos los propietarios es una tarea difícil, más difícil que conseguir financiación, porque la financiación, si mejoramos en seguridad jurídica, se puede conseguir. Todo está interrelacionado; el otro día alguien de la Administración me preguntaba por qué no me animaba a implicarme en esos procesos, y le contesté que lo que yo tenía para rehabilitar ya está rehabilitado y sin incentivos, pero pensar ahora en hacerlo respecto a propiedades ajenas me resulta complicado porque si tengo grandes dificultades con la Administración para sacar adelante proyectos propios que sólo necesito consultar dentro de la empresa, me puedo imaginar las que tendría si además tuviese que aunar voluntades en comunidades de propietarios de muchos miembros. De todas formas le digo que no lo tengo descartado y algo estoy mirando; es una cuestión de prioridad y de falta de confianza en el sistema que espero pueda superarse si las cosas empiezan a cambiar.

Respecto a las zonas más degradadas, hay que pensar en cirugía de caballo, en los procesos de sustitución hacia zonas ya urbanizadas y con capacidad de acogida, antes de pensar en ocupar nuevos suelos. El trabajo y las dificultades son mayores pero la recuperación de lo obsoleto es posible si se diseñan y ejecutan productos de calidad, innovadores, y se termina de asumir sin complejos que la modalidad del residencial vacacional de mucha calidad es una demanda mundial compatible con el turismo tradicional como sucede en otros destinos de mucho prestigio, aunque aquí unos pocos no lo quieran ver.

-¿Ha encontrado a estas alturas, y después de tantos años, un político que le explique las razones por las que Meloneras no cuenta con el Corte Inglés?

Exactamente diez años y tres meses. No, pero no hace falta que nadie me lo explique. Esa también es otra historia para no dormir, que me va a permitir que hoy no la cuente; solo le diré que en gran parte tiene que ver con la negación de evidencias y que los tribunales dirán la última palabra.

– Le pregunté antes que haría si fuese Consejero de Política Territorial pero ¿y si fuese Consejero de Turismo? ¿Algo que mejorar en materia de promoción?

Si fuera Consejero de Turismo movería cielo y tierra para ofertar a los turistas servicios dignos en las playas para, al menos, igualarnos con nuestros competidores, y lucharía para conseguir infraestructuras de calidad para el turismo náutico que aquí pasa de largo. La mejor promoción es el boca a boca si el nivel de satisfacción de los turistas se incrementa.

Haciendo lo debido en el Sur podrían también fondear cruceros, y desembarcar pasajeros en barcazas, como en las islas Griegas, Niza, etc. El de cruceros es un sector en auge y esa posibilidad no iría en detrimento de Las Palmas de Gran Canaria sino que actuaría como una segunda escala, o como alternativa para quienes prefieren evitar las grandes ciudades en la programación de sus vacaciones.

El área de Turismo del Gobierno está asignada al Presidente y en el Cabildo el Presidente también está al frente del Patronato ¿Cree acertado ese protagonismo presidencial en materia turística?

Es muy acertado siempre que en la práctica dispongan del tiempo que el sector turístico necesita, como así lo viene desmostando el Presidente del Cabildo con el que hemos mantenido reuniones y está muy atento a los problemas del sector. Los empresarios también estamos expectantes porque el Presidente del Gobierno nos ha convocado para una reunión en los próximos días lo cual es una muestra de que estos problemas le preocupan.

-Con los problemas que atraviesan las empresas en todo el mundo por la crisis, ¿Cómo es ahora la relación con los turoperadores? ¿Son todavía menos flexibles que antes en cuanto a precios y plazos de pago?

Las relaciones con los touroperadores son excelentes, pero las negociaciones son duras, por lo general siempre lo han sido y más con la crisis. Nuestro principal aliado en esa lucha son los propios turistas que ya no se conforman con que los lleven a cualquier sitio, y si los touroperadores no se ajustan a su predilección acaban por programar sus vacaciones “on line”, directamente.

-¿Es partidario de ampliar el Aeropuerto de Gran Canaria?

La terminal, que es “puerta de entrada” de Gran Canaria, desde luego, se ha quedado pequeña en capacidad operativa y servicios y tiene muchas deficiencias. En cuanto a la tercera pista de vuelo me remito a lo que tienen estudiado los técnicos de AENA que apuntan a su necesidad y que será imperiosa en apenas unos años.

Para nosotros el aeropuerto es la única alternativa a la red de autopistas que vertebra a toda Europa, y como las autopistas debe funcionar con mucha fluidez y seguridad.

– ¿Se ha planteado abrir un hotel en la capital Gran Canaria?
No, no me lo he planteado por ahora.

—¿Hay una directriz política tras las críticas empresariales a la lentitud administrativa?

—No, no lo creo y por lo que a mí respecta le digo rotundamente que no; jamás me prestaría a algo semejante y dudo que alguien, conociéndome, se atreva a planteármelo y lo mismo pienso de otros empresarios. Las razones de las críticas empresariales ya las expliqué antes. Por cierto, he leído estos días atrás que algunos piensan que las declaraciones de los empresarios se explican por la rasquera al haber perdido los pleitos de la moratoria. Pues bien, le diré que en los primeros pleitos de responsabilidad patrimonial –los de la Ley de Directrices- que ganamos aquí y en Madrid ganó el Gobierno a lo largo del último año -por la buena labor de sus Servicios Jurídicos como se ha declarado públicamente, y en un tiempo mucho más corto de lo habitual, por los refuerzos con los que ha contado el Supremo, según declaraciones de su presidente, también publicadas recientemente- no estaba ninguno de los empresarios que han hecho declaraciones, salvo yo mismo que, hasta esta entrevista soy el que menos declaraciones ha hecho. Y en cuanto a los otros pleitos, los de la Ley de Medidas Urgentes que, a diferencia de los de 2004 no son reclamaciones de responsabilidad patrimonial sino ejercicio de una opción indemnizatoria prevista en la ley para evitar que se construyeran más camas, -y para evitar también nuevas sentencias como las primeras que fueron favorables- ahí, en esos, sí estamos varios de los que nos dedicamos al turismo y han hecho declaraciones recientes, pero las dos únicas sentencias que hasta la fecha se han dictado dan la razón a nuestro grupo empresarial, sentencias que nos notificaron durante la campaña electoral y que, a pesar de que reconocíamos que tenían mucho interés periodístico, no informamos a los medios para no interferir en el proceso electoral. Después de las votaciones, la prensa se hizo eco solo de una de ellas y además de forma muy imprecisa. No sé lo que dirá finalmente el Tribunal Constitucional o el Tribunal de Estrasburgo, pero mi obligación empresarial es agotar todas las vías. En mi opinión inventarse un corralito, que ya va por diez años, para las parcelas turísticas de propiedad ajena -que, eso sí, le siguen cobrando el IBI y el Impuesto sobre el Patrimonio y todo lo que sea- sin sujeción a plazo después de haber hecho los deberes como promotor hasta donde nos dejaron, no es normal que quede en la impunidad por supuestos incumplimientos que, en realidad, son responsabilidad de la propia Administración.

-¿Están los empresarios en una operación para forzar un cambio de Gobierno en Canarias?

—Las declaraciones de los empresarios hubiesen sido las mismas aunque el Gobierno fuese de otro u otros signos políticos. Le contesto que no, con más rotundidad si cabe. Los empresarios, como otros muchos colectivos y personas anónimas, ni estamos en campaña, ni queremos gobernar, sino que cambien las actitudes de los que tienen responsabilidades públicas –que no son sólo los políticos-, que se coordinen mejor, entre las distintas Administraciones y dentro de la misma Administración, con independencia del color político de cada titular, y si se justifican los retrasos en la complejidad de los trámites diseñados en las leyes, pues que modifiquen las leyes para hacerlas más eficientes. Las leyes que regulan estas cosas no cayeron del cielo, la nuestra la aprobó el Parlamento de Canarias en 1999 y si se está comprobando que no es la adecuada en algunos aspectos -y en eso parece que todos estamos de acuerdo- habrá de reformarse como siempre ha sucedido desde el principio de la civilización, desde Adán y Eva. La coordinación entre técnicos y Administraciones, que actualmente no existe en la medida adecuada, es necesaria pero no es suficiente por sí sola para resolver los problemas.

-¿Considera que la suspensión del Planeamiento en algún caso o la declaración de Interés General para desbloquear algún proyecto son soluciones validas?
Antes le expresé algunas sugerencias sobre cómo podría modificarse todo esto, según mi opinión, pero pueden existir otras propuestas diferentes. En cualquier caso haría falta retocar Leyes –y en eso creo que hay unanimidad- y tramitar nuevos procedimientos de Planeamiento, con lo cual nos vamos a un mínimo de dos años de retraso.

Mientras tanto, y sin conocer los pormenores de cada proyecto ajeno, ni las razones de unos y otros, lo que sí puedo decirle es que las vías por las que me pregunta también están previstas en las Leyes vigentes y tienen mucho de concepto jurídico indeterminado, por lo que su interpretación, como sucede con toda norma, debe hacerse de acuerdo con la realidad social de cada tiempo y, con la que está cayendo, todos los esfuerzos que se puedan hacer para sacar adelante proyectos razonables y sostenibles no deben escatimarse.

-¿Qué es lo que pasa con la interpretación de la RIC? ¿Qué problemas tiene con sus empresas?

Ninguna empresa canaria sería hoy lo que es sin la RIC, ni Canarias en su conjunto se habría desarrollado con la misma pujanza. Pero lo increíble es que, después de hechas las inversiones, cambien aquí, en Las Palmas, los criterios de interpretación de las normas de la RIC y pretendan aplicarlos retroactivamente. Los tribunales de momento han dado la razón a la Administración Tributaria, pero vamos a seguir pleiteando porque no es justo ni legal que, incluso en la hipótesis de que las normas que han creado sean oscuras –como ellos mismos han reconocido, aunque nosotros no creamos que lo son-, sea la Administración la que salga favorecida de la oscuridad que ha generado. Mientras tanto, no dotaremos la RIC para los nuevos proyectos que, por motivos de planeamiento, están parados, sino que nos acogeremos a otros incentivos fiscales menos inseguros pero también menos potentes, como la deducción por inversiones.

-Me quedo con las ganas de seguir hablando de la RIC y del Corte Inglés pero parece que usted no está hoy por la labor.

-No es por nada especial, simplemente nos llevaría mucho tiempo, mejor lo dejamos para más adelante.

Muchas gracias a usted por venir y por darme la oportunidad de decir lo que pienso que, no sé si será útil para que todo esto mejore, pero confío en que sí, y espero que se beneficien todos los ciudadanos que no tienen medios para defenderse y también sufren el rigorismo del sistema; en cualquier caso, le aseguro que dentro de lo que cabe, que no es mucho, al menos me he quedado muy a gusto por lo que tiene de desahogo, aunque es probable que no faltará quien me malinterprete.

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