La movilidad en las zonas turísticas por medio del taxi para discapacitados

El Sur turístico se acomoda, con 20 años de retraso como mínimo, a lo que lleva pidiendo el mercado turístico desde décadas; no deja de ser un motivo para congratularse que, por fin, nuestras autoridades políticas hayan emprendido acciones de lo más positivo para ofrecer un medio de desplazamiento cómodo a los numerosísimos visitantes de avanzada edad que pasan largas y cortas estancias en Gran Canaria.

Al “César lo que es del César….”; ¡Chapó!

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A continuación lo que al respecto del taxi como medio de desplazamiento del visitante discapacita escrìbí en mis varios blogs en la mini serie “EL TURISMO GRANCANARIO: EMBARRANCAMIENTO ANUNCIADO”.

Repetición del post publicado en este blog el 1 de octubre de 2007

MOVILIDAD DE LOS TURISTAS DISCAPACITADOS Y LOS MAYORES EN LA ZONA TURÍSTICA DEL SUR Y PUEBLOS ALEDAÑOS.

MOVILIDAD POR MEDIO DEL TAXI

El taxi ha jugado un papel fundamental como transporte público en toda la zona turística del Sur desde que comenzó su explotación a mediado de los años sesenta hasta el día de hoy; la falta de servicio del transporte de guaguas urbano lo ha suplido el taxi casi exclusivamente durante unos cuarenta años, ya que el tímido servicio urbano que prestan las empresas de transportes interurbanos, si bien muy loable, no se puede considerar como servicio urbano dentro de la zona turística con conexión a los pueblos aledaños. Los distintos modelos de taxis operativos en el Sur, como en el resto de la Isla, no están acondicionados para el transporte de discapacitados y personas mayores con serios problemas de movilidad, con la excepción, en el Sur, de cuatro furgonetas de la empresa de taxis que sí están acondicionadas para el transporte de inválidos en sillas de rueda.

Es fácil suponer que, si se opta por orientar la explotación de la zona turística del Sur -especialmente la gran masa de camas extrahoteleras de Playa del Inglés y San Agustín- hacia pensionistas y disminuidos físicos, ese número de plazas es a todas luces insuficiente teniendo en cuenta que la oferta turística sureña está por encima de las cien mil camas, por tanto, este servicio público, por ser aún el único que opera en la zona turística en calidad de servicio urbano, tiene que adaptarse a ese otro tipo de cliente ya que a los mayores con problemas óseos, que son un alto porcentaje de ellos, les resulta muy difícil el entrar y salir de un taxi bajo y con poco espacio para los pies.

Y ¿cómo adaptar ese medio de transporte público a ese posible nuevo cliente en corto plazo? No es tarea fácil pero sí necesaria; sugiero el modelo de taxi londinense, el taxi europeo cómodo por excelencia, pero, a riesgo de cansar un poco, es necesario desempolvar escuetamente la historia de ese taxi y algunos de los servicios que ha prestado a Inglaterra que pueden servirnos como punto de referencia:

El primer taxi de motor inglés data de 1897 y fue el “Bersey”, alimentado por pilas y comúnmente llamado “Colibrí” (Hummingbird) por el ruido de su motor. Este taxi fue una extensión en comodidad para el pasajero de la carroza tirada por fuerza animal que se regía por una normativa inglesa escrita en 1679 que llevaba por título “Conditions of Fitness” (Condiciones de adaptabilidad -o algo así-), normativa que, podemos sorprendernos, al día de hoy aún está en vigor en Inglaterra. ¿Qué consecuencias tuvo esa fidelidad inglesa durante siglos a esa normativa? La comodidad para el pasajero y que hoy el taxi londinense esté reconocido como el más cómodo de toda Europa. Cabe ahora también preguntarse ¿aparte de su comodidad para el pasajero, qué otro servicio de relieve ha prestado este taxi londinense a Inglaterra? Un servicio importantísimo y es el siguiente:

En las dos guerras mundiales el número de personas, tanto soldados como civiles, que quedaron inválidos de alguna forma fue enorme y este tipo de taxi les prestó un servicio incalculable haciéndoles menos penoso, por su facilidad para entrar y salir del mismo, el poder desplazarse de un punto a otro de la ciudad. Sólo por ese gran servicio en dos terribles ocasiones merecen lucir una placa de reconocimiento en todos y cada uno de ellos pues hoy, aunque adaptado en su funcionamiento a los nuevos tiempos, no ha perdido ni un ápice de su comodidad para el pasajero; como muestra cito dos puntos de su ficha técnica: “Extra wide passenger doors which open 90º” (Puertas extra anchas para el pasajero que abren 90º), y el otro:

“Truly accesible to all people, whether wheelchairs users, mobility-limited or visually-impaired” (Acceso real para todas las personas, tanto incapacitados en silla de ruedas, los limitados en movilidad y con problemas de visión).

Y ahora puede presentarse una nueva cuestión: si el ir incorporando el modelo del taxi londinense a la flota de taxis del Sur es lo recomendable por su comodidad para el pasajero, ¿cómo financiarlo si su coste puede estar entre dos o tres millones de las viejas pesetas por encima del que suele estar en uso en el Sur y en toda la Isla? La pregunta es inevitable pero tiene respuesta:

Es de pura lógica que ningún taxista va a desembolsar dos o tres millones más de pesetas para adquirir un taxi o cambiar el que explota en la actualidad; tampoco se puede poner en circulación una normativa municipal que lo obligue, por lo que aquí tiene que jugar un papel decisivo las tres Administraciones que cobran impuestos del gremio del taxi, es decir, si está más que demostrado que el Sur turístico es básico para la economía de la Isla, si está dicho y redicho que ‘hay que hacer algo’ para salvar el Sur turístico, si todos los partidos políticos están de acuerdo en reflotar ese Sur y que el factor taxi puede jugar un papel importante, entonces tienen que dictar las normas, cada Administración en lo que le corresponda, para que ese mayor precio que el taxista tiene que pagar por un modelo de taxi igual al londinense, bien por renovación o aumento de la flota, y previa determinación del patrón dinerario a aplicar, sea deducido de los diversos impuestos que el taxista tiene que pagar al fisco hasta la amortización de esa demasía. En este supuesto para la solución de los problemas del Sur, como en tantos otros, las Administraciones tienen que mojarse, la palabrería no soluciona problemas.

¿Que puede producirse un problema de agravio comparativo con el gremio de taxistas de otros municipios? Sí, es posible, pero hay razones de mucho peso y convincentes que recomiendan ‘apagar el fuego’ donde se haya producido y ahora es el Sur de la Isla, cuyo papel en la economía de toda Gran Canaria nadie cuestiona, el que necesita una concentración de esfuerzos y apoyo económico, en la forma que proceda, de las tres Administraciones.

Las Palmas de Gran Canaria, 1 de octubre de 2007.

Daniel Garzón Luna

PROXIMO CAPITULO (VI): MOVILIDAD POR MEDIO DE SERVICIO URBANO DE GUAGUAS, ESCALERAS MECÁNICAS Y ASCENSORES A LA PLAYA.

MISMO ARTICULO CON IMÁGENES EN MI PAGINA WEB: http://danielgarzonluna.blogspot.com

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