LA NAVE DEL TURISMO GRANCANARIO: EMBARRANCAMIENTO ANUNCIADO (y VII)

 

LA NAVE DEL TURISMO GRANCANARIO: EMBARRANCAMIENTO ANUNCIADO (y VII)

BAJADA Y SUBIDA A LA PLAYA POR MEDIO DE ESCALERAS MECANICAS Y ASCENSORES

 Las bajadas a la playa de Playa del Inglés por la escalera de 75 escalones , 10 descansillos   -sin bancos para un respiro en ninguno de ellos-   y con un desnivel del  75%,  situada detrás del Hotel Sahara Playa, y la que se encuentran enfrente, al lado del Hotel Dunamar, con 76 escalones, un solo descansillo en el centro de la misma   -también sin banco para un respiro-   y con un desnivel del 70%, hacen imposible el desplazamiento a la playa de personas inválidas que tienen que hacerlo, las poquísimas que lo hacen, con un medio de transporte especial para ello, siendo también de alto riesgo cardíaco el bajar a la playa para personas mayores por el esfuerzo físico que implica la subida con la consiguiente alteración del ritmo cardíaco.  Dentro de los muchos obstáculos físicos que existen a lo largo y ancho de la zona turística para personas mayores y discapacitados   -los más relevantes ya incluí en mi exposición IV-,    las mentadas escaleras son, sin duda alguna, los más disuasorios para que una persona con problemas de movilidad o cardíacas repita su estancia en Playa del Inglés o la recomiende a alguien; por tanto, las escaleras hacia la gloria o el infierno, según se bajen hacia la playa   -que es una gloria-   o el infierno si se miran los 75 escalones desde abajo para subirlos, van a ser los dos puntos álgidos del termómetro que marcará si las tres Administraciones   -además de Costas en lo que le pueda concernir-   implicadas en ese resurgir de la zona turística sureña pasan la gran prueba de acometer la eliminación de estos dos tremendos obstáculos físicos para demostrar su resoluta decisión de cambiar todo lo que necesite cambio o mejora en esa zona turística; estas escaleras necesitan no sólo un cambio, necesitan ser condenadas y jalonadas de arriba abajo de flores de vida perenne en agradecida memoria de todas las personas que hayan padecido un infarto como consecuencia de sus subida.

Por tanto, el actual acceso a la playa por el Anexo II por medio de estas dos escaleras    -que es el único si no se entra por Maspalomas,  a través de las dunas o se baja por la escalera decimonónica de 82 escalones y 80% de desnivel que se encuentra cerca del Parque Tropical-   tiene que ser sustituido INEXCUSABLEMENTE por medios ‘civilizados’ de subida y bajada utilizados hoy en día dondequiera que confluye un número elevado de usuarios (El Corte Inglés no vendería ni un calcetín si no tuviera escaleras mecánicas y ascensores a los pisos elevados y bajos), y, al decir medios ‘civilizados’ me estoy refiriendo, no precisamente a vulgares montacargas para subir y bajar fardos sino a ascensores ‘como Dios manda’, panorámicos porque las vistas sobre el Océano no son para menos y con toda la categoría, la seguridad y el servicio que  el ‘escalón’ de acceso  a la ‘mina’ de la que sale el sustento del 80% de los ciudadanos grancanarios se merece; la playa de arena del Inglés-Maspalomas no es una mina de oro en el sentido estricto de la palabra pero está por ver que, si lo fuera, diera de comer a más gente que lo hace siendo ‘sólo’ de arena. Las escaleras mecánicas a instalar, que funcionen bien por proximidad o por peso, al igual que los ascensores tienen que ser de una calidad máxima y su mantenimiento y servicio de una permanencia casi igualable a la de una estación de bomberos, siempre presente en horas de actividad de la playa. No debemos olvidar que, si la solución del agotamiento del modelo turístico actual en que está inmersa “Maspalomas-Costa Canaria” es ganarnos el turismo de salud casi como única salida, objetivo más que alcanzable debido a la benignidad de nuestro clima, y, si se apuesta por él, hay que hacerlo con la visión y la mentalidad de esas personas que queremos conseguir para que reemplacen al turista que en gran medida hoy tenemos en esa zona y que por su poco poder adquisitivo y escasa calidad cultural la ha degradado y hundido.

La inmediatez con que las citadas Administraciones acometan esta IMPERIOSA necesidad y la calidad que le den a los mecanismos y su entorno serán el ‘gesto’ inequívoco de que las cosas van en serio y no es pura falacia electoralista,  restituyendo  la credibilidad justificadamente perdida en las Administraciones por parte del empresariado de Playa del Inglés que verá en ello un nuevo amanecer para su devaluada propiedad animándole a ponerla al día invirtiendo en ella lo necesario. El pensar, como algún que otro político en sus desvaríos populistas y surrealistas quiere hacer creer, que la Administración correrá económicamente de alguna manera con los gastos de rehabilitación de la planta turística obsoleta es un espejismo porque es de una simpleza y claridad meridiana que en una economía de libre mercado, como a la que pertenecemos,  el propietario de un inmueble turístico es dueño de él para lo bueno y para lo malo, es decir, si su producto tiene demanda hay negocio y gana dinero; si no tiene demanda no hay negocio y no sólo no gana sino que puede perder, como en la bolsa, por lo que meterá dinero en el negocio si ve perspectivas de rentabilidad; el intervencionismo y el dirigismo por parte de la Administración a fuerza de decreto aquí no funciona porque el empresario es libre de arriesgar su dinero donde y cuando lo crea pertinente; concepto que también es extensible a cualquier señor  Smith residente en Londres o Berlín que escogerá para pasar sus vacaciones un destino de moda y a buen precio u otro donde lo haya pasado bien en otras ocasiones; pueden estar seguro políticos voluntariosos grancanarios que no se decidirá por un apartamento o bungalow en Playa del Inglés si no le ofrece lo que busca pues tiene un amplio abanico en el mercado donde elegir.

Por tanto, la palabra mágica es CREDIBILIDAD, esa es la palabra clave para restaurar la confianza en el mundo empresarial de forma que se endeude y acometa las obras de remodelación necesarias en sus propiedades para convertir Playa del Inglés en el mejor centro de salud de toda Europa pues tiene lo fundamental para ello que es el clima y la playa para conseguirlo. Cae de su propio peso que serán los bancos los que jueguen un papel decisivo en todo ese proceso de renovación generalizada porque Playa del Inglés necesitará, por el lado empresarial, ingentes cantidades de dinero para remozarse y son los bancos esencialmente los que tienen y pueden facilitar ese dinero. Es de suponer que lo harán, porque ese es su negocio, pero sólo si la palabra CREDIBILIDAD está en el ambiente cuyos aires positivos sólo pueden ser transmitidos por las tres Administraciones    -y la colaboración de Costas-     para que los bancos apuesten por la zona turística e inviertan y presten su dinero sin grandes riesgos de no recuperarlo. Que nadie olvide que sin el crédito bancario bien poco se podrá realizar en la renovación y nuevo enfoque comercial de toda la zona turística sureña. En lo que al Departamento de Costas se refiere, y a juzgar por sus últimos posicionamientos con relación a la extracción de arena del mar para las playas, sí parece estar por la labor de aportar  no solo ‘un granito de arena’ sino muchos granitos para cooperar en gran escala en el resurgir del Sur turístico grancanario. Esperemos que no surjan criterios fundamentalistas por parte de Medio Ambiente y trunquen algo tan importantísimo para Gran Canaria como es la regeneración de sus playas sureñas y acondicionamiento de otras existentes pero no concurridas por falta de arena.

Creo que queda claro la importancia que tiene, a mi criterio, que bajo ningún concepto la instalación de ‘civilizados’ medios de acceso a la playa por medio de escaleras mecánicas y ascensores panorámicos dejen de ser incluidos en el “Plan de Renovación del Sur” del Cabildo, siendo ésta una de las actuaciones que, junto con la conversión de la GC-500 en vía urbana con carril para bicicletas, no pueden ser pospuestas ni hechas a medias; hay que acometerlas ya, de inmediato, y serán el verdadero ‘pistoletazo de salida’ para que comience ‘un nuevo despertar’ en la zona turística del Sur al que estoy seguro que el empresariado y propietarios de inmuebles en la zona turística sureña se unirán con ilusión.

Las Palmas de G.C., 10 de octubre de 2007.

Daniel Garzón Luna

 PROXIMO ‘CAPITULO’  (VIII): RUIDO Y TRAFICO

MISMO ARTICULO CON IMAGENES EN MI PAGINA WEB: http://danielgarzonluna.blogspot.com

 

 

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