GRAN CANARIA EN SU ENCRUCIJADA (I)

 

¿HACIA DÓNDE SE ENCAMINA GRAN CANARIA?

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El decir hoy en día que Gran Canaria va por la senda del progreso, de la expansión económica y desarrollo no se ajusta a la verdad. Gran Canaria hoy se encuentra inmersa en un clima de pesimismo empresarial que es de gran preocupación para cualquiera medianamente informado porque es precisamente ese mundo empresarial el que tiene que generar con su iniciativa y riesgo de capital empleo y riqueza. ¿Y por qué ese pesimismo en el mundo empresarial grancanario, se preguntará el lector? Para contestar a esta supuesta pregunta hay que comenzar diciendo que no hay una sola razón, hay razones varias, así que voy a tratar de dar perfil a alguna de ellas, veamos: llevamos más de una década, desde que ATI manda y dispone en Canarias, en que los estamentos gubernamentales han estado permanentemente sacando normas y más normas que han ido creando una maraña burocrática que es muy difícil de superar para cualquier empresario que no disponga en su empresa de un equipo de especialistas, juristas y otros amañados en presentar y llevar a buen término a la aprobación de cualquier proyecto ante la Administración.

 

A todo esto, y por si no hubiera ya más que suficientes normativas a cumplimentar para cualquier iniciativa, especialmente y con fijación en el área urbanista, el anterior presidente del Gobierno canario, Román Rodríguez, y su equipo gobernante concibieron la Ley de Directrices   -muy del agrado y enérgicamente impulsada por el empresariado turístico tinerfeño a través de ATI, su brazo político y ejecutor de decisiones sublimes para Tenerife-,    Ley ésta  que fue aprobada unánimemente, incomprensiblemente unánimemente por todo el Parlamento Canario el 14 de abril de 2003. Esta Ley significó una congelación absoluta del crecimiento turístico grancanario, dado que las escasas excepciones que contempla la misma para nuevos proyectos son tan extremadamente leoninas que es prácticamente imposible superar las trabas burocráticas que condicionan la materialización de cualquier proyecto hotelero; tanto es así que queda al criterio de la política del momento el decidir sobre proyectos que, aún habiendo cumplido con todos los requisitos ya aprobados en sus correspondientes Planes Parciales por los estamentos gubernamentales pertinentes, queda, después de la citada Ley de Directrices, a criterios políticos a escala de Parlamento  ¡nada menos que a escala de Parlamento! el darles luz verde o rechazarlos. La falta de un metro cuadrado de césped en cualquier punto del proyecto, como un ejemplo simple pero real, puede ser suficiente argumento para desestimar un proyecto que puede haber estado en tramitación varios años y cumplir con toda la normativa en vigor. Por consiguiente, al convertirse el aprobar un proyecto cualquiera en un asunto sometido a la política, propicia el sectarismo político y el clientelismo, siendo más que posible que sólo tendrán posibilidades de salir adelante aquellos proyectos de empresarios que gocen de muchas simpatías y amigos en el Gobierno de turno.

 

¿Consecuencias para Gran Canaria de esta situación? Bueno, creo que las consecuencias ya están a la vista: Gran Canaria lleva más de una década paralizada por normativas burocráticas emanantes de los últimos Gobiernos y no ha crecido lo necesario y en su debido momento en su planta hotelera con establecimientos de alta categoría, quedándose muy rezagada en su oferta hotelera con relación a Tenerife, nuestra mayor competencia en el mercado turístico europeo; ha perdido imagen y gancho en el citado mercado turístico. No hay que olvidar que es la planta hotelera precisamente la que impulsa el lanzamiento de cualquier zona turística –como un ejemplo cercano ahí tenemos a Puerto Rico que por no disponer de hoteles en su etapa inicial tardó muchos años en su lanzamiento turístico-   y es el paraguas que da cobijo a la cama extrahotelera. Aquí se ha cometido el imperdonable error de poner coto al crecimiento hotelero, y, por otra parte, tenemos la cama extrahotelera que, al no tener ‘locomotora’, -léase suficientes hoteles de calidad-   que tire de ella, se ha abandonado y ha entrado en ausencia de beneficios, sumergiéndose en la desidia y la falta de renovación, cosa que  ha llevado a una obsolescencia a la mayor parte de ellas que ya no tiene retorno; la cama extrahotelera en Playa del Inglés, casi en su totalidad, ya no tiene solución alguna porque el mercado de gente media ya no acepta ese tipo de oferta y sólo ciudadanos de barrios pobres y marginales de las grandes ciudades son los candidatos a ocuparlas a precios muy bajos.

 

Así las cosas, la miopía que se aprecia en instancias gubernamentales que postulan la renovación de esas camas obsoletas y bloquean al mismo tiempo el crecimiento de nuevas camas hoteleras es un despropósito enorme que traerá unas consecuencias tan nefastas para Gran Canaria que difícilmente podremos superarlas porque la oferta hotelera en otros mercados competidores nuestros está viva y en permanente crecimiento con hoteles de una calidad rompedora y a precios muy económicos, por lo que, si bien es acertado el alentar la renovación de esas camas obsoletas que pudieran ser orientadas como oferta residencial a jubilados europeos   -de su renovación ser lo minimamente aceptable-,   es una barbaridad el bloquear al mismo tiempo el crecimiento de nuevos hoteles para dar protección a lo existente, especialmente a esas camas que, renovadas o no renovadas, no tienen demanda en el turismo de calidad que se decanta casi en su totalidad por la oferta hotelera.

 

Por tanto, el intervencionismo y el proteccionismo que se practica por parte del Gobierno en el control y dirigismo del sector turístico está fuera de lugar en una economía de libre mercado donde el empresario que construya un establecimiento turístico no tiene porqué ser diferente del que monta una peluquería; si donde abre su negocio el peluquero está plagado de otras peluquerías corre el riesgo de no tener clientela y que no pueda cubrir gastos. Ese problema se suele solucionar haciendo previamente una valoración de la población de los aledaños propensa a ser cliente del local y a la confianza en su propia profesionalidad para captar clientes, por lo que si las cosas le van mal es su problema y no tiene porqué ser el Gobierno el que venga a solucionárselo vetando la creación de nuevas peluquerías. Exactamente esto ocurre con los hoteles y no es explicable ni comprensible que el Gobierno ostente ese paternalismo protector de las empresas instaladas interviniendo y haciendo suyo la supuesta solución de problemas que no son de su competencia, son problemas estrictamente de planificación de inversiones del mundo empresarial y si construyen un hotel donde no hay demanda para el mismo y van a la quiebra, pues muy bien, que vayan a la quiebra. También va a la quiebra el peluquero que no ha estudiado bien si había clientela potencial para su peluquería y nadie del Gobierno se rasga las vestiduras por ello.

 

Por otra parte, existe una tendencia aquí en Gran Canaria a que medios de comunicación monten un alarmismo a cada paso sobre el sector turístico en cuanto se quedan camas por ocupar en nuestra Isla sin parar en mientes que en el mundo de la oferta de la cama turística o la de hotel de ciudad es toda una satisfacción para dirigentes de establecimientos en Europa el conseguir una ocupación media anual entre el 65 y el 70% de sus camas. Aquí, donde la ocupación de la cama  suele estar en una media anual superior al 90%, en cuanto quedan camas por ocupar en los establecimientos turísticos, se monta la carajera de costumbre y todo  el que tiene algo que opinar     -Gran Canaria es el punto de Europa donde hay más gente que es ‘doctorada’ en turismo-,   tanto en tribunas periodísticas como en tribunas políticas, se mete a salvador de intereses ajenos y a postular un proteccionismo a la cama existente que una y otra vez nos conduce a la congelación de nuevas licencias de obras, y una y otra vez traen como consecuencia las clásicas estampidas de construcciones cuando se levanta ‘la veda’, con toda la carga negativa que ello implica porque mete muchas camas de golpe en el mercado en primer lugar y en segundo lugar porque se construyen camas por miedo a perder las licencias y sin el previo estudio si hay mercado para ellas; a estas camas que irrumpen de esta forma en nuestra oferta las podríamos denominar ‘las camas del miedo’ y de la obsesión de políticos por intervenir y planificar un mercado que no necesita ser dirigido por quienes nada saben de él.

 

Ante esta situación de la política económica del “stop and go”, practicada desde décadas en Gran Canaria, política totalmente desterrada desde hace mucho tiempo por todos los gobiernos occidentales por sus nefastas consecuencias habidas, sólo cabe decir aquí en Canarias que el día que el Gobierno se dedique a lo suyo    -como puede ser solucionar de una vez y por siempre el sangrante problema de los enfermos mentales, por citar un ejemplo-    y deje de dirigir e intervenir en asuntos que conciernen a  empresarios como es el si se debe o no se debe hacer un hotel y en qué momento, podremos ver como de una vez por todas entramos de verdad en la economía de libre mercado y veremos como el mercado se regula solo y que sólo se harán hoteles donde puedan tener clientes y también cómo las camas existentes, faltas de proteccionismo gubernamental al no congelar el Gobierno el crecimiento de la competencia, se renovarán y se pondrán al día, además de esmerarse más en sus servicios y se acabará la inmoralidad de  los contratos basuras, verdadero cáncer de la hostelería,  porque será la única forma de conseguir clientes. Si alguien quiere una muestra de lo que aquí he relatado, no tiene más que pensar y analizar que Las Palmas de Gran Canaria lleva alrededor de 25 años sin que se construya un solo hotel y que en Telde desapareció el único hotel que había y no se ha vuelto a construir ningún otro, todo ello sin moratorias de ningún tipo. ¿Razones? Muy simples: la ley del mercado, si no hay demanda nadie arriesga su dinero para no obtener beneficios.

 

Las Palmas de Gran Canaria, 10 de diciembre de 2005-12-10

 

Daniel Garzón Luna

 

 

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FORJADORES DE MISERIAS

 

 Llevamos ya varios años en que nuestro desarrollo económico se encuentra congelado  por efectos de la ley de las Directrices que impuso un bloqueo absoluto al crecimiento de nuestra economía. Las consecuencias de esta congelación de nuestro crecimiento económico han sido las inevitables, es decir, más desempleo, más precariedad e inseguridad en el puesto de trabajo por disminución de la oferta en el mercado laboral y desbandada de los inversores que ante tanta inseguridad jurídica, tamaña jungla burocrática y tantísimo despropósito intervencionista han optado por colocar sus inversiones en otros destinos turísticos internacionales cuyos dirigentes políticos sí tienen claro que la Administración debe estar para apoyar y alentar con su buena predisposición proyectos que, con el debido respeto a las normas establecidas, aporten nuevas posibilidades de creación de riqueza y empleo, así como modernidad a la oferta turística con nuevas camas. No existe ningún país democrático en occidente donde un proyecto de un hotel cualquiera tenga que ser aprobado por un parlamento como es el caso que se da aquí en Canarias, todo ello después que dicho proyecto de hotel haya sido aprobado por el ayuntamiento en el que se encuentra ubicada su prevista construcción, el Cabildo Insular, el Gobierno de Canarias y, para remache del no va más, por el Parlamento. La utilización del Parlamento para semejantes minucias es una lamentable desvirtuación de sus funciones legislativas y un desmedido afán de intervencionismo y dirigismo político de la actividad económica que suena a ciencia ficción. De esta guisa, a nadie debe extrañar si vemos pronto como nuestro Parlamento se ocupa incluso de que una marca cualquiera de condones necesite la aprobación del Parlamento para que pueda salir al mercado, soslayando a la Consejería competente para estos menesteres.

 

 Las consecuencias de este absurdo intervencionismo por parte del poder político en una economía de supuesto libre mercado como debería ser la nuestra están a la vista y se pueden incluso palpar con los dedos de las manos; nuestro desempleo ha pasado de unos 98.000 desempleados de hace tres años, antes de las moratorias y demás gaitas, a unos  130.000 en la actualidad, alcanzando ya el 20% de la población de Gran Canaria el umbral de la pobreza y encontrándose la población canaria a la cabeza  nacional en el padecimiento de la enfermedad del síndrome metabólico, enfermedad ésta que se ceba precisamente en las clases míseras y marginadas. (Ver La Provincia/Diario de Las Palmas del pasado día 18 donde en sus páginas 38 y 39 el Dr. Manuel Serrano Ríos opina sobre esta enfermedad). No obstante todo ello, políticos que viven opíparamente siguen erre que erre postulando las excelencias de la moratoria congeladora de nuestro crecimiento económico y, con ello, de nuestra creciente miseria. No hay duda que estos políticos no tienen la menor preocupación de poder engrosar ellos mismos algún día las filas del paro porque, si ese fuera el caso, ya verían la congelación de nuestro desarrollo económico de muy distinta manera pues ha quedado demostrado por estudios recientes que entre los muchos problemas que engendra el paro a quienes lo padecen se encuentra la demoledora influencia que ejerce sobre la salud del individuo y su entorno familiar.

 

Así las cosas, se ha llegado al extremo de que una simple licencia de obra para la construcción de un establecimiento turístico tiene más valor que una hoja del Libro Sagrado por lo que todo el que había conseguido una ‘licencia de obra de oro’ para construir un establecimiento turístico y pagado muy buenos dineros por ella, se ha dado buena prisa en construir por miedo a perderla por tiempo indefinido, incluso si era consciente que las camas que estaba construyendo corrían el riesgo de quedarse vacías porque la situación del momento de la demanda turística no garantizaba la ocupación de las mismas; esta situación la ha propiciado la ley de las Directrices con su carga de moratoria y burocracia, en muchos casos en colisión con otras disposiciones y leyes de nuestra Autonomía, ley ésta que pasará a la Historia como la más grande de las pruebas de la incompetencia de políticos que por puro populismo y electoralismo no dudaron en aprobar por unanimidad en el Parlamento una ley que ha cercenado de cuajo nuestro crecimiento económico y construcción de nuevos hoteles que deberían potenciar nuestra oferta alojativa para poder  competir con los magníficos hoteles que a diario se abren en otros destinos turísticos competidores nuestros, apuntándose nuestro Parlamento de esta forma a candidato, con todos los ases en sus manos, para entrar en el Guinness como el único parlamento que por unanimidad aprobó una ley que congeló su crecimiento económico y condenó con ello a sus ciudadanos a menos oportunidades de empleo, menos generación de riqueza y, en definitiva, más pobreza, más miseria y más enfermedades, es decir, entrará en dicho Guinness como ejemplar de suicidio económico colectivo y forjadores de miseria. Lo malo de todo esto es que nadie podrá pedir cuentas a estos magníficos entusiastas de la inmovilidad económica y defensores del risco y del lagarto, mientras a los enfermos mentales, por citar un ejemplo sangrante de nuestra sociedad, que los parta un rayo porque nadie pone el entusiasmo debido en la solución de tamaño problema.

 

Las Palmas de G.C., 9 de diciembre de 2005.

 

Daniel Garzón Luna

 

 

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¿ES LA MUTILACIÓN DEL ‘DEDO DE DIOS’ POR LA TORMENTA «DELTA» UN MENSAJE DE QUE TAMBIÉN DIOS ABANDONA A GRAN CANARIA?

Sin entrar en catastrofismos mesiánicos, la mutilación por la tormenta ‘Delta’ de la escultura natural ‘El Dedo de Dios’ de Agaete viene a llover sobre mojado en el clima de pesimismo que invade Gran Canaria. Este caso concreto, una acción natural de la Madre Naturaleza, destruye lo básico de un monumento natural, monumento éste que se ha mantenido incólume en el transcurrir de milenios y devenido uno de los signos de identidad de Gran Canaria, no tiene porqué ser tomado como una premonición de desastres y devastaciones para Gran Canaria, aunque, a la vista de todos los hechos económicos y sociales negativos que en los últimos años se ceban con Gran Canaria, no dejarán de aparecer agoreros funestos que nos intenten vender que a Gran Canaria ya no hay quien la salve porque hasta Dios ha retirado ‘su’ dedo y se ha ‘mandado a mudar’ de su pedestal de Agaete.

 

Por supuesto que siempre hay espacio suficiente en la mente del pesimista para muchas elucubraciones pero las mentes de pensar lúcido tienen muy claro que los problemas que nos aquejan en Gran Canaria no son problemas divinos sino terrenales, y muy terrenales por cierto, y que la solución de los mismos no está en manos de Dios sino de nuestros dirigentes, de esos individuos que hemos elegido en las urnas para que se ocupen de buscar y encontrar soluciones a los graves problemas que acosan y angustian a la gran mayoría de nuestra sociedad, individuos éstos que gozan de sueldos que sonrojan a cualquier ciudadano que tiene que sobrevivir con 300 o 500 euros al mes, especialmente los pensionistas a quienes, si pasa su pensión unos céntimos de los 500 euros al mes, ni siquiera pueden viajar gratis en las guaguas municipales, cosa que sí pueden hacerlo los jubilados de  Tenerife. ¿Hay alguien a quien le corresponda tomar nota de esta observación?   

 

Siguiendo con los graves problemas pendientes de solución de nuestra sociedad, hay que destacar y subrayar el que afecta a las personas mentalmente discapacitadas, esas personas que, en muchos casos, no tienen la facultad  de pensar con claridad y buscar soluciones a sus problemas. Clama al cielo que estos ciudadanos aun no gocen de una total y absoluta cobertura sanitaria de nuestra Seguridad Social. ¿Dónde Están los individuos que hemos votado en las urnas y que aun no han solucionado semejante y bárbaro problema? (La Provincia/Diario de Las Palmas trataba en relieve este asunto en su edición del día 29 de noviembre); por otro lado, ahí tenemos la ineficacia y el relajo adscrito al servicio de asistencia médica especialista y que afecta a la gran mayoría de la población grancanaria de forma demoledora porque ya nos pueden contar esos individuos privilegiados en sueldos y en ‘cuñas’     -que no tienen la más mínima angustia para pagarse un especialista particular si tienen algún problema de salud que así lo requiera, y también, como no, el entrar el primero en los quirófanos de la Seguridad Social si de una operación se trata porque el político corporativista de turno ya se encargará de colocar su expediente encima de todos los demás-   cómo puede sentirse un ciudadano que tiene que esperar meses para que le atienda un simple especialista o años, incluso, para una operación de quirófano. Si hablamos del paro y su imparable ascenso, de pena, sobre todo con las leyes moratonianas y congeladoras de nuestro crecimiento económico que se han sacado de la manga los populistas del momento; si hablamos de los que sufren condena hacinados en la ‘jaula’ de Santo del Negro, para llorar; si hablamos del abandono que sufren nuestros barrios, para encomendarse al Santísimo porque el día menos pensado nos despertamos en la ciudad con un “caracazo” después de otro y cuando ocurra ya vendrá alguien a poner la cebada al rabo del burro muerto.

 

En definitiva, todo un rosario de sangrantes problemas que los individuos que hemos votado en las urnas no son capaces de encontrar soluciones para los mismos porque no están a la altura de aquellos otros de mucha talla y determinación que sacaron a Gran Canaria del yugo tinerfeño en el año 1927, y con ello consiguieron la separación e independencia administrativa de los occidentales, peculiar estirpe de individuos, con marcada expresión de carácter en la figura ática, que ha luchado sin pausa ni desaliento por la hegemonía tinerfeña, hoy en día totalmente conseguida, y por poner el pie en el pescuezo a Gran Canaria, también conseguido al día de hoy, todo ello ante la pasividad y sumisión de los individuos grancanarios que nos representan y que aún están por demostrar si algún día podrán ser equiparados a aquéllos que sentaron las bases en 1927 y forjaron nuestro desarrollo e ilusión en nuestro futuro, habida cuenta que la hegemonía arbitraria que hoy ostenta Tenerife sobre Gran Canaria es muy superior y mucho más grave para nuestro desarrollo y crecimiento económico que la que motivó la separación administrativa de 1927.

 

De todas formas, y volviendo a la razón básica de este comentario, ‘El Dedo de Dios’ de Agaete, la mutilación de su parte más emblemática no debe en absoluto ejercer en nuestro ánimo la más mínima influencia negativa por la simple razón que su presencia fue obra de la Naturaleza y también ha sido obra de ella su destrucción por lo que en ningún caso debe ser motivo de desaliento en nuestro diario trabajar por Gran Canaria y, especialmente, en nuestras reivindicaciones de autogobierno administrativo centrado en el Cabildo. La razón está de nuestra parte en nuestro deseo y decisión de regir administrativamente nuestro destino, y, por consiguiente, si la razón está con nosotros, Dios también lo estará, con ‘su’ dedo y sin ‘su’ dedo en el pedestal de Agaete. Gran Canaria necesita poder decisorio para buscar soluciones a sus problemas y que seamos nosotros los que decidamos cuales son los problemas que deben tener prioridad de solución sobre otros y que nadie de Tenerife y desde Tenerife, que no vive directamente nuestros problemas y siempre arrimará el ascua a su sardina, venga a empapelar con burocracia, a enmarañar, a congestionar nuestro desarrollo y, en definitiva, a vestir de negro nuestro futuro. Si los individuos que hemos votado en la urnas lo permiten no hay ninguna duda que no estarán a la altura de aquéllos que forjaron la separación provincial de 1927 e impulsaron el desarrollo económico de nuestra provincia y el bienestar de todos los ciudadanos grancanarios hasta que Gran Canaria fue ‘empapelada’ y frenada en su desarrollo a partir de la constitución de la Autonomía y vuelta a la unión administrativa anterior a 1927 que existe hoy.

 

Las Palmas de Gran Canaria, 6 de diciembre 2005.

 

Daniel Garzón Luna

 

 

   

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EMPRESARIOS TURISTICOS GRANCANARIOS, LA MORATORIA Y…¡VIVAN LAS ‘CAENAS’!

El diario "La Provincia/Diario de Las Palmas" de Gran Canaria publicó en su edición del día 1 de diciembre, en su página 33, declaraciones de empresarios turísticos grancanarios sobre la moratoria al crecimiento turístico y sus respectivos posicionamientos ante una posible prórroga de la misma, cuya Ley de Directrices termina su vigencia el 15 de mayo de 2006. Algunos de ellos se pronunciaron a favor de una prórroga de dicha Ley, instando incluso al Gobierno canario a que la prorrogara por tres años más. De película, usted de película, porque es increible que individuos que son llamados empresarios turísticos y ellos, cómo no, así se consideran, insten al Gobierno a que prorrogue la moratoria al crecimiento económico de nuestra Isla. Que un empresario, palabra ligada a emprender, hacer, crear, en definitiva, emprendedor, inste al Gobierno a que congele y mate a golpe de ley el desarrollo y la expansión de su rama o sector, sólo con el único objeto de vetar a toda posible competencia que la libertad de iniciativa le pueda originar, es algo que, en un mundo de libre mercado y economía liberal, no es admisible y, por supuesto, incomprensible que el Gobiern se preste a decretar leyes y normativas que vengan a complacer las apetencias de semejantes supuestos empresarios. Eso exactamente es lo que está ocurriendo aquí en Canarias.
 
Así las cosas, la obcecación de algunos empresarios turísticos grancanarios es de tal calibre que no dudan en utilizar influencias dentro del Gobierno para seguir vetando otras iniciativas empresariales del sector y ya se ha llegado a un punto de no retorno en que la competitividad de Gran Canaria en el mercado turístico, nuestro único pilar que mantiene andando a esta isla, ha perdido tanto fuelle que ha pasado a un plano segundón a mucha distancia de nuestro principal competidor en dicho mercado que es la isla de Tenerife, sólo porque partes interesadas, especialmente el empresariado turístico de la isla de Tenerife de la mano de ATI pero también ese empresariado miope grancanario que ha visto en el bloqueo a la construcción de nuevas camas turísticas en nuestra Isla la solución de todos sus problemas, han propiciado algo que ya es un hecho y es que Gran Canaria ya no lidera absolutamente nada en el mercado turístico europeo, sin querer asumir estos empresarios que con ese parón al crecimiento grancanario han parado también su proyección en el mercado turístico, pero que pronto será también en otros ámbitos de nuestra economìa. A estos empresarios tan entusiastas del encadenamiento en que la Administración ha sometido a la iniciativa empresarial turística sólo falta el pedirles que lancen el grito de "vivan las ‘caenas’" que caracterizó a los fervientos entusiastes del rey Fernando VII, llamado el "Deseado" pero también "El Rey Felón", que encadenó a su pueblo, decapitó las libertades y a no pocos de sus conciudadanos.
 
Por otra parte, y en cuanto a algunos dirigentes políticos grancanarios se refiere, es muy difícil de digerir que hoy siga habiendo polìticos en nuestra Isla que postulen una prórroga de la Ley de Directrices con toda la carga de efectos negativos que los casi tres años que lleva en vigor dicha Ley ha tenido para Gran Canaria, tanto en el crecimiento económico, en el aumento del paro, en el retroceso en competitividad de nuestra oferta con hoteles de calidad en el mercado turístico con relación a nuestro competidor más cercano, Tenerife, además de la etiqueta negra de inseguridad jurídica que nos hemos ganado a pulso en el mundo de las inversiones con tanta norma restrictiva e intervencionista. Esta obsesión intervencionista de gobernantes en nuestra actividad económica, supuestamente de libre iniciativa y mercado, no tiene parangón en ningún país de la Comunidad Europea donde no faltarán quienes nos definan como ‘ultraperiféricos del Globo’. Si algunos de estos polìticos entusiastas de las moratorias y el intervencionismo tienen interés en documentarse de lo que pasa en Europa en el contexto polìtico y económico al que pertenecemos, les invito a que lean las declaraciones de la Sra. Angela Merkel, canciller de Alemania, publicadas en "La Provincia/Diario de Las Palmas" también el día 1 de diciembre en su página 39, en cuyas declaraciones la Sra, Merkel, entre otras cosas, dice: "Para generar empleo se precisa crecimiento" y añade: "…el crecimiento precisa libertad", y dijo más aún: "El estamento político no puede crear puestos de trabajo, pero sí crear las condiciones que lo posibiliten". Ahí tenemos a esta nueva y flamante canciller alemana dando un curso de economía en tres renglones a quienes lo quieran aprender   -aquí en Canarias son escasos los políticos que no lo necesiten-   y que nuestros entusiastas políticos de moratorias y demás normas restrictivas mediten sobre la realidad de que aquí se está haciendo exactamente todo lo contrario de lo que marcan las más elementales reglas de la actividad económica, reglas que esta brillante señora está decidida a introducir en la política económica alemana, polìtica ésta que, sin duda, impregnará de optimismo a todo el mundo empresarial alemán para benficio de Alemania, de Europa y también de nosotros, porque si la ‘locomotora’ alemana adquiere el ritmo de crecimiento de otros tiempos insuflando a su mundo empresarial y demás ciudadanos confianza en el presente y en el futuro, éstos saldrán de la psicosis de crisis y ahorro en que se encuentran hoy inmersos y viajarán con más alegría y hasta el que alquila tumbonas en la playa del Inglés/Maspalomas en Gran Canaria se beneficiará de ello. Gran Canaria debe tomar nota de ello; copiar no es malo si lo que se copia es bueno.
 
Daniel Garzón Luna
 
 
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